San Vicente

Delia y Luis no se achican ante los supermercados chinos

Abrieron su almacén en el 98. La instalación de un supermercado grande puso en riesgo su negocio. Pero sobrevivieron con una sonrisa.

Delia y Luis no se achican ante los supermercados chinos
El Diario Sur

Delia y Luis abrieron su almacén en 1998. Sobre la calle 20de Junio al 1400, en el corazón del Barrio de la Paz, a metros de la escuela 29de San Vicente, empezaron con un comercio chiquito al lado de su casa. Con eltiempo fueron creciendo y hoy tienen una despensa grande y completa, que a lolargo de los años demostró tener una clientela fiel.

Seis años atrás, Delia y Luis tuvieron un poco de miedo,incertidumbre. Un supermercado chino, grande, abriría en el mismo barrio,algunas cuadras más cerca de la avenida. "Se rumoreaba que iban a poner unchino y nos asustamos, pero confiamos en que íbamos a poder seguir”, comentaLuis. Y es cierto, lo lograron.

"El satisfecho”, el supermercado ubicado sobre la calleLibertad, a metros de Sarmiento, empezó a funcionar en 2010 y fue toda unanovedad para el barrio. Era el primero en su tipo que se instalaba en SanVicente en la zona de "atrás de la vía”. Y como Luis y Delia, otroscomerciantes minoristas pensaron que la nueva empresa podía afectar suseconomías.

"La verdad es que en ese entonces las ventas bajaron, senotó mucho”, dice Luis. "Pero nosotros continuamos con nuestro trabajo ysalimos adelante. Ahora la cosa también está brava: por la situación económica,la gente compra mucho menos y dejó de llevar primeras marcas. Todos buscan lomás barato y compran donde les conviene”, completa.

Pero los almacenes de barrio tienen algo con lo que elsupermercado no puede competir. "Y sí, a veces fiamos, tenemos que ayudar losvecinos”, sostiene Luis. "Pasa muy seguido que te clavás, pero bueno, son losriesgos del oficio. Lo importante es mantener el contacto personal con lagente, porque eso es lo más lindo de tener un comercio así”.

De 9 a 23 horas, todos los días, la despensa de Delia y Luisestá abierta para los vecinos. Y quizás no cuenten con la variedad o el stock olos precios del supermercado chino, pero tienen un capital que no se compra condinero. "Delia tiene una onda impresionante con la gente, todos la quieren, ysoy igual con los chicos”, cierra Luis.