San Vicente

Ernesto Valls, el español que pintó a San Vicente

Fue un artista reconocido a nivel internacional. Llegó a la Argentina en 1916 y eligió al pueblo para buscar inspiración. Un hombre dividido entre su obra y su familia.

Ernesto Valls, el español que pintó a San Vicente
El Diario Sur

"Era un hombre lleno de ternura. Y tenía adoración por sumujer y por nosotros, sus hijos”. Así definía a su padre la célebre CarmenValls en una entrevista que le hicieron en 1991. "Tenía la noble calidad de unpintor de raza, exuberante en su paleta de colores y creativo en laconstrucción de las imágenes”. Eso escribía un importante crítico del diario LaNación en 1943. Es que Ernesto Valls, el talentoso artista español que pasó lamitad de su vida en San Vicente, dedicó su tiempo a elaborar la vasta obra queha legado, pero también a su familia.

Ernesto había nacido en 1891, en Valencia, España. De esaciudad cálida y soleada heredó los colores que siempre distinguieron suscuadros, que tenían "el olor de los naranjos”, como decía un periodistacontemporáneo. En esa ciudad cursó sus estudios superiores de arte, en la RealAcademia de San Carlos. Y desde los 16 años empezó a exponer sus cuadros y de apoco fue convirtiéndose en una figura notable.

Su realismo fresco y a tono con las tendencias de la épocalo hicieron trascender su lugar natal. México, San Pablo, Londres y New Yorkfueron algunas de las plazas que reclamaron sus obras a partir de 1912. En esasciudades ganó trascendencia y empezó a cotizarse como un pintor en boga.

En 1916, decidió trasladarse a la Argentina. Según el relatode la familia, en el barco conoció a una joven de su edad, Dolores Chacón, conquien se casó ese mismo año. Valls quiso instalarse en un lugar tranquilo, yeligió a San Vicente. Compró una quinta de dos hectáreas, ubicada frente a lapropiedad que luego sería de Juan Domingo Perón. En el pueblo nacieron sus doshijos, Ernesto y Carmen. Era una familia feliz, querida y respetada por losvecinos.

"No hallo palabras para expresar cuanto hizo mi padre pornosotros. Él pintaba y conversábamos mucho. También paseábamos por la laguna.Siempre fue compresión, sonrisa, buen consejo”, recordaba la ya fallecida Carmencita,uno de los personajes más entrañables de San Vicente.

Según la crítica especializada, durante su etapa argentina Valls,en algunos cuadros, dejó de lado sus habituales colores vivos y pasó a usartonos más cautelosos, quizá teñidos por la nostalgia de extrañar su tierra. Noobstante, San Vicente le resultó inspirador. Títulos como "Laguna de SanVicente”, "El Arroyo”, "Tambo” y "Orillas del pueblo” fueron hechos a partirdel paisaje local.

A sus 40 años, en lo que sería el tramo final de su vida, sele encargaron obras para decorar edificios estatales, como el entoncesMinisterio de Obras Públicas, el Palacio de Justicia de Córdoba y el MuseoNacional de Ciencias Naturales Bernardino Rivadavia. Para esos trabajos debióviajar por todo el país y reproducir algunos de los paisajes más notables delas sierras, la pampa y la vida marina. Cumpliendo esa misión lo encontró lamuerte el 31 de febrero de 1941, en Mendoza. Sus restos fueron traídos alpueblo y hoy descansan en el Cementerio de San Vicente.

Bocha Landaburu – Nieto

"Yo a mi abuelo no lo conocí, pero tengo algunas memoriaspor lo que me contaba mi mamá, Carmen. Era un tipo tranquilo que jamás seenojaba. A tal punto que cuando ella hacía algún lío, la penitencia era ponerlaa leer mientras él pintaba. Le gustaba el juego, por eso tenía una mesa debillar en la casa. También fumaba en pipa”.