San Vicente

Agustín Procopio, el chico de los caballos

Tiene 17 años y un animal suyo consiguió el primer puesto en la Rural de Palermo. Administra la cabaña “La Estación”. Toda una promesa local.

Agustín Procopio, el chico de los caballos
El Diario Sur

"Esta es mi pasión. No hago deporte ni tengo algún otrohobby. Lo único que me gusta son los caballos”. Así habla Agustín Procopio, eljoven sanvicentino de 17 años que dos semanas atrás sorprendió a todo el pueblotras alzarse con un primer premio para su caballo criollo en la ExposiciónRural de Palermo.

Agustín tiene 17 años y cursa el último año de su secundarioen el Colegio San José. Pero su dedicación está en otro lado. Desde que en 2013su papá le regaló su primer caballo criollo –el que salió premiado en laRural-, el joven no paró de adentrarse en el mundo de la morfología y lagenética de los equinos y su preparación para exposiciones. "A mí de chicosiempre me gustó participar de los desfiles, pero nunca me imaginé que me iba ameter así en esto”, comenta.

Tras participar en algunas muestras del campo en la región yobtener buenos resultados, Agustín y su familia encararon el proyecto de armarsu propia "cabaña” para criar y preparar caballos. La nombraron "La Estación”,y actualmente reparten los animales entre los boxes de la vuelta de su casa, enSan Vicente, y otros en un campo en Cañuelas. El chico de 17 años que todavíano se fue de viaje de egresados a Bariloche es el encargado de administrarla ycuidar los caballos.

"Es algo muy esclavo, que te tiene que gustar mucho. Porquetodos los días tenés que asistir a los caballos. Y no les puede pasar nada: sonmuy caros y además uno se encariña. A mí me encanta, son animales muy nobles”,dice Agustín. Y agrega: "Cuando veo a uno en la pista, me llena de orgullo. Ymás si después lo premian. Cuando tengamos nuestras propias crías va a sermejor”.

Si bien por ahora es un hobby, Agustín se ilusiona con poderlucrar más adelante: "No es que con los premios nos dan plata, pero sí despuéspodemos vender los embriones de la yegua o, en el caso de los caballos, elsemen y los servicios”.

Según cuenta el joven, los caballos a preparar requieren ungran cuidado en su alimentación y también un entrenamiento diario. "Trabajamosla musculatura para acompañar la genética. Lo que importa es el cuerpo: quetenga buen cuello, linda cabeza, buen aplomo. Algunos defectos los podemos irmejorando con el tiempo”.

En la Rural, Agustín también presentó una yegua. Y aseguraque en la previa, la preparación llevó un gran trabajo. Esa cantidad de horasdiarias dedicadas a los caballos, hicieron que su rendimiento escolar bajaranotoriamente. Pero ahora, con los premios, dice que los profesores comenzaron aentenderlo. Menos mal.