San Vicente

Agustín Procopio, el chico de los caballos

Tiene 17 años y un animal suyo consiguió el primer puesto en la Rural de Palermo. Administra la cabaña “La Estación”. Toda una promesa local.
viernes, 26 de agosto de 2016 · 10:26

"Esta es mi pasión. No hago deporte ni tengo algún otro hobby. Lo único que me gusta son los caballos”. Así habla Agustín Procopio, el joven sanvicentino de 17 años que dos semanas atrás sorprendió a todo el pueblo tras alzarse con un primer premio para su caballo criollo en la Exposición Rural de Palermo.

Agustín tiene 17 años y cursa el último año de su secundario en el Colegio San José. Pero su dedicación está en otro lado. Desde que en 2013 su papá le regaló su primer caballo criollo –el que salió premiado en la Rural-, el joven no paró de adentrarse en el mundo de la morfología y la genética de los equinos y su preparación para exposiciones. "A mí de chico siempre me gustó participar de los desfiles, pero nunca me imaginé que me iba a meter así en esto”, comenta.

Tras participar en algunas muestras del campo en la región y obtener buenos resultados, Agustín y su familia encararon el proyecto de armar su propia "cabaña” para criar y preparar caballos. La nombraron "La Estación”, y actualmente reparten los animales entre los boxes de la vuelta de su casa, en San Vicente, y otros en un campo en Cañuelas. El chico de 17 años que todavía no se fue de viaje de egresados a Bariloche es el encargado de administrarla y cuidar los caballos.

"Es algo muy esclavo, que te tiene que gustar mucho. Porque todos los días tenés que asistir a los caballos. Y no les puede pasar nada: son muy caros y además uno se encariña. A mí me encanta, son animales muy nobles”, dice Agustín. Y agrega: "Cuando veo a uno en la pista, me llena de orgullo. Y más si después lo premian. Cuando tengamos nuestras propias crías va a ser mejor”.

Si bien por ahora es un hobby, Agustín se ilusiona con poder lucrar más adelante: "No es que con los premios nos dan plata, pero sí después podemos vender los embriones de la yegua o, en el caso de los caballos, el semen y los servicios”.

Según cuenta el joven, los caballos a preparar requieren un gran cuidado en su alimentación y también un entrenamiento diario. "Trabajamos la musculatura para acompañar la genética. Lo que importa es el cuerpo: que tenga buen cuello, linda cabeza, buen aplomo. Algunos defectos los podemos ir mejorando con el tiempo”.

En la Rural, Agustín también presentó una yegua. Y asegura que en la previa, la preparación llevó un gran trabajo. Esa cantidad de horas diarias dedicadas a los caballos, hicieron que su rendimiento escolar bajara notoriamente. Pero ahora, con los premios, dice que los profesores comenzaron a entenderlo. Menos mal.

 

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