San Vicente

Lo de Raia no pasa de moda

Abrió en 1956 y es la tienda de ropa con más historia en el pueblo. La fundadora, un ícono sanvicentino, falleció en 2011 a los 93 años, pero su legado continúa.
lunes, 29 de agosto de 2016 · 02:23

"Llevá, querido, llevá”. Esa era la frase característica de Raia Abdul Hadi, una comerciante emblemática en la historia de San Vicente que murió en 2011, a los 93 años. Raia fundó la tienda de ropa con más trayectoria en el pueblo. Le dedicó su vida al negocio, a los clientes y a la familia. Hoy todos la recuerdan por su humor de fierro, su cortesía y su entrega. "Llevá, querido, llevá”.

El legado de esa mujer de origen árabe continúa en su comercio, al que parecen no pasarle los años. Con un estilo sencillo como la gente del pueblo, la tienda se mantiene vigente gracias al impulso de la nieta, Daniela, y a la empleada de toda la vida, Mari. Ellas recuerdan a Raia con una sonrisa y con admiración.

"Mi abuela era un show: muy descontracturada y compañera. Y siempre estaba de buen humor”, dice Daniela, que se fue haciendo cargo del negocio a medida que avanzaban en Raia los achaques de la edad. Aun así, trabajó hasta dos meses antes de morir. Años atrás había superado sin inconvenientes un accidente cerebro vascular. "Estaba internada en terapia y le vendía ropa a los enfermos. Después estuvo el padre Francisco y le hizo un reproche porque había dejado de comprarle en la tienda. Era increíble”, cuenta la nieta.

Mari fue su compañera desde 1986, cuando empezó a trabajar en Raia. Y habla de ella con un amor que se le dibuja en los ojos: "Nos divertíamos mucho, chusmeábamos. A ella la gente la adoraba. Embromaba con todas las clientas. Siempre tenía un comentario. Jamás la vi alunada”.

Hasta sus últimos años Raia mantuvo su negocio de forma exitosa. Pero antes, debió atravesar un largo derrotero. Nacida en 1918, tenía ocho hermanos y era hija del célebre "Turco” Emilio Abdul Hadi. Para 1956, vivía con su marido en el campo, pero una enfermedad los obligó a trasladarse hasta el pueblo. Y así fue que, con los recursos indispensables, abrió una tienda de ropa y mercería en la esquina de Belgrano y Mitre. "Para hacerse los estantes, forró cajones de manzanas. Y para aparentar que tenía más cantidad de ropa, dejaba las cajas vacías haciendo bulto”, comenta Daniela. Años más tarde, su abuela empezaría a definir a su tienda como "la más surtida de la zona”.

El negocio es un clásico para los vecinos del pueblo y de la zona rural. La pieza más vendida es la bombacha de campo, confirman. Después, las alpargatas, la ropa interior y la de entre casa. También los talles especiales son una característica. Y sobreviven las enaguas y los tiradores, difíciles de encontrar en otros locales.

Anécdotas tienen muchas. La abuela corrió a un ladrón con el metro, afirma una leyenda. La abuela, desde atrás, apretaba la ropa a quien se la estaba probando para hacerla parecer del talle adecuado: esa sí, muchos clientes la confirman. Raia era única y especial: también, todos coinciden.

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