San Vicente

“El Indio” Bares, un payador que dejó su huella en San Vicente

Llegó a Alejandro Korn a los 30 años. Abrió su mítica parrilla “Las Tolderías” y cantó para todo el pueblo. Un hombre que entregó su vida al arte.
lunes, 08 de agosto de 2016 · 00:00

Cantor, poeta popular, parrillero. Amigo, vecino, padre, esposo. Bohemio, guitarrero, figura de prestigio. Tomador, caballero. Todas esas cosas, y algunas otras, fue Juan Carlos "Indio” Bares, el reconocido payador nacido en Uruguay que eligió a Alejandro Korn como su "querencia” para establecerse hasta sus momentos finales. La ex calle Progreso, en donde estaba ubicado el rancho en el que vivió, hoy lleva su nombre. Y su recuerdo permanece en la memoria de la gente del pueblo y de todos los que compartieron momentos junto a él.

"El Indio” nació en Cerros de San Juan, en el departamento de Colonia. En el país oriental estuvo hasta los 30 años. Trabajó en el campo, pero nunca dejó de lado su pasión: la guitarra. Con una entre sus manos, decidió cruzar el charco y recorrió toda la Argentina, hasta que decidió asentarse en el entonces Empalme San Vicente. En el frente de su casa, abrió una mítica parrilla, "Las tolderías del Indio Bares”. Allí había peñas abiertas todos los domingos. Entre sus más ilustres visitantes amigos, estuvieron Horacio Guaraní, José Larralde y Jorge Cafrune. Era "un verdadero hogar para el canto, un rancho de puertas abiertas como el corazón de un criollo”. Así lo definía él. Y nadie lo desmiente: todos se acuerdan con una sonrisa de ese lugar cálido.

Bares entregó su vida al arte. Era compositor, y algunos de sus versos fueron cantados por grandes intérpretes, como el mismo Guaraní. "A la mujer Argentina” y "Romance al gaucho”, algunos de los títulos destacados. Pero su mayor talento estaba en la payada. En ese rubro, aun hoy es un indiscutido. Los repentistas más jóvenes no dudan en señalarlo como una referencia obligada.

Según cuenta su hijo Juan Carlos, Bares era un autodidacta. No había ido a la escuela, pero leía y escribía muchísimo. La historia y la poesía gauchesca estaban entre sus tópicos favoritos. "Era un tipo muy culto y bohemio. La gente lo adoraba por su generosidad. Y como padre era excelente. Él decía que nuestra relación era de mejores amigos”.

Entre muchas, una anécdota lo ilustra. Cuando en los años 80 se llevó a cabo una competencia internacional de payadores en la ciudad de Necochea, "el Indio” se alzó con el primer premio, un auto cero kilómetros. Pero él decidió que el coche se venda y se reparta el dinero entre todos sus compañeros.

Murió a los 69 años, el 23 de junio de 1999. El desgaste de su cuerpo por una vida nómade y agitada y el daño del alcohol marcaron su final. Aunque, como se sabe, cuando un artista deja una obra y una huella, la palabra "final” solo se puede escribir en términos relativos.

 

Juan Carlos Bares (hijo)

"Era una persona muy generosa. Y por su forma de ser tan especial es que sigue en el recuerdo de la gente. A donde voy siempre hay un paisano que tiene un dicho o una anécdota con él. Y como padre era excelente. Él decía que éramos mejores amigos. Era un bohemio y un artista con todas las letras”.

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