"No es fácil estudiar a esta edad. Me tomé mi tiempo; nopude hacer la carrera en cinco o seis años, como todos. Con la familia y eltrabajo es todo un tema, pero por suerte me apoyaron: sin ellos hubiera sidoimposible. Con orgullo y humildad habla el flamante licenciado en Ciencias dela Educación Oscar Dicundo, que la semana pasada recibió un diploma de honor enla Universidad Nacional de Lomas de Zamora por tener el promedio más alto de sucamada.
Oscar es profesor de educación especial y dedicó su vida atrabajar con la discapacidad. También formó una familia: junto a su mujer,Mirna Longobucco, adoptaron cuatro hijos: Juan, de 24, que como profesor deeducación física sigue el camino de sus padres; las hermanas biológicas Sol yNazarena, que llegaron siendo niñas seis años atrás y ahora viven laadolescencia; y Fabricio, de 10, que tiene una discapacidad intelectual.
"Criar chicos adoptivos es sólo una forma distinta de serpapá cuenta Oscar-. Te llena el alma esa relación entre los dos. Es como quelos padres necesitan del niño y el niño de los padres, entonces nos encontramosen la vida. Lo más gratificante es quete acepten como papá: eso es grandioso.
Hace un cuarto de siglo, cuando Mirna y Oscar adoptaron aJuan, debieron enfrentar los miedos y prejuicios de la época. "Y con Fabriciofue toda una decisión familiar. Pero la verdad es que ahí te sentís un padrecompleto. Es todo un trabajo en el que tenés que pensar mucho en su autonomía;y lo hacemos con todo el amor que tenemos.
La experiencia de educarchicos discapacitados
A Oscar siempre le interesó ayudar a las personas condiscapacidades, y para él, la educación es la herramienta fundamental. Por eso,además de dar clases en el nivel superior, es secretario en la escuela del cotolengo de Don Orione. "Lo másimportante es generar vínculos para que el otro se sienta cómodo; después eltrabajo viene solo.
¿Qué es lo más lindo de trabajar en educación especial? "Loschicos te quieren porque te quieren, no piden nada a cambio. No hay un solo díaen que me vaya de la escuela sin haber recibido un abrazo, ilustra Oscar. Yagrega: "Pero tiene su lado feo. A veces los entornos familiares son difícilesy los chicos con discapacidad tienen un espacio aparte en la casa o cosas así.Pero bueno, uno trabaja mucho para darles afecto y que sientan que hay otrarealidad.






