"Una vez me llamó por teléfono y me cantó Yo soy un hombrebueno, lo que pasa es que me estoy viniendo viejo. Casi me muero, me encantaesa canción. La que habla es Nélida Vizgarra, una vecina de Alejandro Korn de54 años. De ese momento que recuerda han pasado por lo menos 12 años. Del otrolado de la línea, empeñando su inconfundible vozarrón, estaba Norberto AníbalNapolitano, popularmente conocido como Pappo, una de las figuras icónicas delrock y el blues argentino.
Nelly y su marido Francisco Bruno se hicieron amigos dePappo a principios de los años 90. Francisco era funcionario en la ciudad deBuenos Aires y le dio trabajo en su oficina a una sobrina que el rockero habíaadoptado prácticamente como una hija, tras la muerte del padre. Entonces nacióuna amistad que se extendió hasta el 25 de febrero de 2005, día en que latragedia convirtió al guitarrista en una leyenda.
"El padre de María Eugenia, la sobrina, había fallecido enuna accidente en la ruta, y Pappo se hizo cargo de ella. Le tenía un cariño muygrande, explica el matrimonio. "Por eso nuestra relación con él siempre fuemuy familiar, nada que ver con lo comercial y lo artístico, dice Francisco. Yexplica: "Él pasaba siempre por mi oficina y charlábamos mucho. Así como arribadel escenario era un tipo rudo, en su vida cotidiana era muy sensible ysusceptible a ser estafado. Así que a mí me pedía consejos, yo era una fuentede consulta para él.
Nelly recuerda que comían juntos "todos los domingos, y queiban a verlo a los recitales, "pero del lado de atrás. "Una vez, estaba acá enAlejandro Korn y a la noche iba a hacer un show, pero no tenía nada de ropa.Entonces tuvimos que ir con la sobrina a comprarle algo por el pueblo. Leconseguimos unas remeras negras y él quedó agradecido, cuenta la mujer.
A Francisco no se le borra otra anécdota, que tuvo lugar enla mítica casa del rockero en el barrio porteño de La Paternal: "Estábamostomando un regio whisky y empezó a tocar el piano, cosa que era muy raro en ély que no hacía muy seguido en público. Nunca había estudiado ese instrumento.Nos contó que un día se sentó y de repente lo envolvió una energía y empezó ahacer música con el piano.
Tanto Nelly como Francisco señalan que Pappo eraintrovertido. "Te observaba mucho, y después de un rato, si le caías bien, tehacía un chiste. Tenía un humor muy particular, aseguran. Y las historiassobrevuelan la charla: "Después de un recital entré al camarín y él renegabaporque lo estaban desmaquillando. Y me advirtió: ¿Qué te pasa, Nelly? Mirá quelas rubias no me gustan. Él añade: "Éramos amigos, no fans. Lo veíamos comopersona, no como el número uno que era arriba del escenario con la guitarra.
Según la memoria del matrimonio, el ex líder de Reef teníasu lado tierno. "Nos juntábamos a la noche en su casa de Capital. Ygeneralmente yo me volvía para acá y él se iba de caravana. Pero siemprecalculaba y me llamaba para ver si había llegado bien. Tenía esos detalles contodo el mundo, dice Francisco. Y describe: "Era un tipo a la de antes. Escuchabatoda clase de música menos cumbia y electrónica.
Sobre el inesperado final del músico, el matrimonio, en sucasa del barrio Santa Ana, recuerda: "Cuando salió la noticia por la tele nosempezaron a llamar los vecinos para avisarnos. Fue un golpe muy duro paranosotros.
Una anécdota: el vestuario improvisado
"Una vez, Pappo estaba con nosotros acá en Alejandro Korn ya la noche iba a hacer un show, pero no tenía nada de ropa. Entonces tuvimosque ir con la sobrina a comprarle algo por el pueblo. Le conseguimos unasremeras negras y él quedó agradecido






