Brian González tiene 230 mil seguidores en Sina Weibo, una de las redes sociales más populares de China. A través de su participación en el programa de televisión Informal Talks, popularizó el uso del poncho entre sus fans, y ahora cada vez que viaja a San Vicente para visitar a su familia, lleva de regreso a Beijing valijas llenas con la vestimenta típica de los gauchos para revenderlas. "Es un curro bárbaro", dice entre risas ante El Diario Sur en una charla vía Skype.
Con 26 años, Brian ya pasó más de ocho en China, a donde llegó luego de ganar una beca por estudiar el idioma mandarín. En la capital del gigante asiático, estudió una licenciatura en filología y literatura, y después hizo una maestría en comercio exterior. Desde entonces trabaja como intérprete, traductor y en ventas, y hace cuatro años que integra el panel de un programa que incluye a varios extranjeros que viven en China que protagonizan debates y juegos.
La notoriedad que le dio la televisión lo llevó a entrevistar a Lionel Messi en un evento organizado por Adidas y a oficiar de "maestro de ceremonias" de uno de los recibimientos que le brindaron al Presidente Mauricio Macri en su gira por China de principios de este año. "Trabaje como intérprete para el PRO y también para Julio De Vido cuando vino. Estuve con todos", asegura.
Brian era alumno del colegio San José de San Vicente y a los 15 años empezó a estudiar mandarín. A los pocos meses ganó un concurso, que tenía como premio una beca para estudiar en China. Para viajar, tuvo que empezar a cursar en la Universidad de Buenos Aires. Y con 18 años, se instaló en Pekín, en el campus universitario.
"No tuve un choque tan grande con la cultura porque yo ya estaba estudiando y sabía que iba a viajar", recuerda ahora. Y agrega: "Pero sí me encontré con un gigante, un mundo de gente por todos lados. Pasar de un pueblo como San Vicente a este monstruo tan grande es un choque, pero lo tomé bien. Me costaba la comida con tanto picante, pero me acostumbré".
A la Argentina vuelve una vez al año para visitar a su familia, pero el regreso definitivo no figura por el momento entre sus planes. "Por un emprendimiento de comercio exterior quiero ir unos meses a España para buscar clientes. Después me gustaría irme de Beijing para otro lugar más tranquilo", describe.
La explicación sobre por qué no quiere volver es simple. "En China se vive muy tranquilo. Uno no se tiene que preocupar por ninguna otra cosa que no sea tener plata y cubrirse la cara en caso de contaminación. La vida es muy tranquila y siempre se está mirando hacia el futuro. Ya ni se usa billetera, con el celular podés hacer de todo, hasta darles plata a mendigos a través de un código QR", cuenta Brian.
La charla por Skype es complicada porque el gobierno comunista bloquea las aplicaciones extranjeras. "Es una forma de proteccionismo para la industria local de las comunicaciones. Las aplicaciones chinas funcionan mejor que las de afuera", justifica el sanvicentino. Y añade: "Uno se puede quejar mucho, pero las cosas acá mejoran, progresan, entonces... la verdad que prefiero esto".
Más allá de esa preferencia, cada domingo sigue comunicándose por videollamada con sus padres y dice que extraña el verde de la laguna y la tranquilidad de la siesta en San Vicente. "Acá la vida es muy rápida. Cada vez que voy para allá siento que vamos en tren bala y no se me pasa el día".
Su llegada a la televisión se dio casi por casualidad. En la universidad, buscaban extranjeros para un casting y él decidió participar. "En la entrevista me hice el importante, como que no me interesaba. Y eso les gustó y al final quedé seleccionado", rememora. Y define: "La verdad que entre las interpretaciones, las traducciones, el comercio exterior y lo de la tele, mi carrera es un poco insólita".






