100 años de vida festejó ayer en el centro de jubilados de Alejandro Korn la histórica vecina Jorgelina "Pocha" Ocanto, una abuela que colaboró con la comunidad y que ahora se da el lujo de ver crecer a sus tataranietos.
De la reunión de ayer participaron amigos y amigas de Pocha que la conocen desde hace muchos años en Alejandro Korn. "La estoy pasando muy bien, estoy muy contenta de estar con ellos. No recuerdo hace cuántos años que vivo acá, pero he conocido gente muy buena y muy trabajadora", le contó a El Diario Sur.
Además, doña Ocanto agregó: "Me gusta mucho esta vida que llevo. Me encanta poder hacer algo por los demás, ayudar, ser útil. No con cosas demasiado grandes, pero sí estar". Para ella, su receta para llegar a los 100 fue "trabajar, siempre trabajar". Ahora, dice que va a vivir "hasta que Dios diga basta".
Su hija, Alicia Ramírez, de 74 años, destacó el espíritu solidario que siempre mantuvo Pocha. "Aparte de criar a sus cuatro hijos, ha criado muchos hijos ajenos. Gente que quedaba en la calle, matrimonios que no tenían dónde pasar la noche... Todos iban para mi casa. Eso es lo que nos enseñaron con mi padre y con mi mamá todavía lo mantenemos", contó.
La vida de la vecina centenaria no fue fácil. Nació en 1917 en Martinetas, un pueblo del centro de la Provincia que entonces tenía 40 habitantes. Como no había médico, su padre tuvo que asistir el parto, y la anotaron en el registro civil de General Lamadrid un 4 de octubre. Quedó huérfana durante su infancia y fue criada por diferentes familias. Trabajó en el campo desde siempre. En Olavarría se casó, formó su familia y después llegó a Alejandro Korn.
"Y ahora mamá tiene una vida muy linda -comentó Alicia-. Come de todo. Si tiene hambre a cualquier hora se hace unas papas fritas con huevo frito. Es muy alegre siempre. Ya no canta ni baila como cuando era joven, pero se mantiene activa. Hasta el año pasado seguía tomando clases de gimnasia".






