El artista local Julio San Martín falleció hoy a los 75 años en San Vicente y hay dolor en la comunidad por la partida de un referente de la cultura local.
San Martín completó una amplia obra como artista plástico. Incursionó en diferentes ramas, como la pintura, el dibujo y los objetos tridimensionales. Su taller de reciclado era un clásico del Instuto Buscaglia de San Vicente. Con humildad, él se definía simplemente como un artesano.
Fue declarado personalidad destacada por el Concejo Deliberante y en los últimos tiempos le envió un Cristo hecho por él al Papa Francisco, quien le agradeció mediante una carta. Este año, llegó hasta la instancia final de los Juegos Bonaerenses en la categoría de obras tridimensionales. Era un abonado de esa competencia y siempre dejaba a San Vicente en lo más alto.
Más allá de sus credenciales artísticas, con la noticia de hoy varios vecinos destacaron las cualidades humanas de Julio. "Era una persona excepcional, muy cálida, siempre busca transmitir sus conocimientos y apoyar a los que hacemos arte", dijo la joven pintora Agostina Mauro. Y recordó: "Una vez me hizo pasar a su casa y me mostró todos sus cuadros. Hasta tenía decorado el patio con arte. Yo me quedé enamorada. La verdad que tenía una creatividad sin límites"
La ex directora de la Casa de la Cultura Elsa Ribas lo definió como "un gran ser humano, ejemplo de dedicación y humildad" y un "excelente artesano".
San Martín había sido comerciante (tenía un almacén en la esquina de Lincoln y Sarmiento) hasta que se jubiló y pudo dedicarse enteramente al arte. Tenía su atelier en su casa de la calle Yrigoyen. Estaba casado y tenía un hijo.
Sus obras abordan temáticas y estilos diversos, con técnicas variadas. Tenía un especial aprecio por los rostros y los caballos.
Sus restos serán velados a partir de esta tarde en la cochería Marcial Gómez.






