Dueños de quintas y casas de fin de semana de San Vicente denunciaron ante El Diario Sur una problemática insólita: chicos y adolescentes ingresan a sus propiedades cuando no hay nadie para disfrutar de una jornada en la pileta. "Es una locura, nos pasa todo el tiempo y no podemos hacer nada", aseguran.
Desde la Policía de San Vicente reconocieron ante este medio que ese tipo de "eventos" fueron comunes a lo largo del mes de diciembre, y que se dieron principalmente en el barrio Santa Inés, en el de la terminal de omnibus, y en la zona de la quinta de Perón y el predio Polideportivo del Club Deportivo.
"Son menores. Tienen 10, 12 años en la mayoría de los casos. Y son chicos de San Vicente, no es que vienen de afuera para hacer esto", describió una alta fuente policial. Y agregó: "Cada vez que recibimos una alerta al 911, va el móvil hacia la quinta y los invita a retirarse. Al ser tan chicos no los podés demorar. Además, hasta ahora no vimos que rompieran nada, simplemente se meten a la pileta, es una travesura. De todas formas no lo justifico".
Pero la encargada de cuidar una casaquinta cercana a la calle Lavalle, hermana del dueño, no se mostró de acuerdo con esa visión. "En mi caso me ha tocado ver pibes de 16, 17 años adentro de la quinta. Una vez los agarré y los corrí. Eran alumnos de la escuela Técnica. Los encontré en la plaza todos mojados y los reté. Pero me dijeron que tenían calor y que yo porque era grande no sentía el calor como ellos", relató la mujer.
Los vecinos viven esas violaciones a sus domicilios como un drama. Cada vez que saben que hubo jóvenes en sus piletas se ven obligados a cambiar el agua, y temen que ingresen adentro de las casas. "Ya una vez intentaron entrar al garaje. Y yo me pregunto, ¿Qué pasa si uno se ahoga? ¿La culpa también va a ser nuestra? Es una situación en la que nadie nos defiende", dijo una de las víctimas. Y adelantó que están evaluando la posibilidad de instalar un boyero eléctrico para prevenir ese tipo de hechos.
La Policía asegura que no hay estadísticas firmes sobre la tendencia porque "no llega a configurar delito y la mayoría de la gente no hace la denuncia". Sin embargo, este tipo de hechos están tipificados en el Código Penal como "violación de domicilio".
La palabra de uno de los jóvenes: "No molestamos a nadie, lo hacemos porque tenemos calor".
"Pipi" tiene 19 años y está de vacaciones porque terminó la secundaria. Proviene de una familia de clase media y todavía no trabaja. Algunas tardes y algunas noches, con un grupo de amigos, ingresa a quintas vacías de diferentes zonas de San Vicente para disfrutar de la pileta. "Tomamos alguna cerveza o un fernet, y no molestamos a nadie ni ensuciamos nada", le aclaró a El Diario Sur el joven, que pidió mantener su identidad en reserva.
"Una vez entró la dueña y nos tuvimos que escapar saltando el alambre, pero no nos vio nadie. Esto lo hacemos porque no tenemos pileta y hace calor", se justificó. Asegura que no le tiene miedo a la Policía: "Si nos agarran no creo que pase nada. A lo sumo nos retan y nos vamos. No estamos robando ni haciendo nada malo".






