Gabriel Mina tiene 61 años, es nacido en Santa Fé pero añosmás tarde se vendría a vivir a la ciudad de Buenos Aires donde encontraría enel partido, "el pueblo de San Vicente, su verdadero hogar. Actualmente esdueño de la imprenta situada en Sarmiento al130 a metros dela Municipalidad que yalleva casi 20 años en la localidad. El comerciante reconoce a "Tierra Fértilcomo un negocio familiar ya que sus tres hijas debieron aprender el oficio paraganarse la vida al igual que él.
Pero la imprenta no siempre fue su profesión: años atrástrabajaba como pintor en Capital Federal y a través de un amigo conoció eloficio. A partir de allí su vida dio un giro inesperado. "En el año 1978 fue laprimera vez que agarré la tinta y comencé a desenvolverme con mis primerostrabajos. Una vez que me empapé en esto, conseguí otro empleo donde estuve del1980 hasta el1992,cuenta Gabriel a El Diario Sur quien por entonces vivía en la localidad deLomas de Zamora.
El comienzo no fue nada fácil y según sus palabras, se definecomo un hombre que viene desde abajo y que llegó a Buenos Aires sin nada."Trabajaba de lunes a lunes, hacía envíos para un hombre de Capital Federal mientrasyo laburaba acá. En esa época las máquinas que tenía eran viejitas pero con eltiempo me pude compara unas mejores que las saqué a pagar y seguí comprando másmáquinas. Después incorporé una fotocopiadora y por suerte, me fue más quebien.
Se ganaba la vida haciendo "changas en un lavadero de laciudad de Temperley cuando conoció lo que por entonces era un pueblerino SanVicente y quedó enamorado de su tranquilidad. Tiempo más tarde, en 1974,mientras se desempeñaba como zapatero tuvo la oportunidad de visitar la casa deuna migo donde quedó muy a gusto con la seguridad del lugar donde "se podíadejar las bicicletas en la esquina y nadie tocaba lo ajeno. Años después,conocería a su segundo amor: una chica de Alejandro Korn que lo convencería deirse a vivir al pueblo y así fue: se casó con ella y se mudaron a San Vicentecon sus dos hijas, más que nada, por la seguridad de la zona.
"Un día de 1996 las cosas empezarían a cambiar: yo hacíarepartos en bicicleta cuando me la robaron de una esquina, para colmó al otrodía, volví al reparto pero esta vez con la bicicleta de mi mujer y me lavolvieron a robar, recuerda de manera anecdótica y con humor.
En los ´90, Gabriel fundó una pequeña revista a la quedecidió bautizar "Tierra Fértil donde comunicaba a los vecinos los problemas ytemas de interés del pueblo. Él mismo era el encargado de escribirla, editarlae imprimirla. Salía una vez por mes y era distribuida por los negocios de lazona. "Fue una época muy linda, me hice conocido en San Vicente y en todoAlejandro Korn por la revista. Llegué a hacer hasta 500 ejemplares durante 10años y lo dejé por un tema de tiempo, cuenta el vecino que además fue elimpulsor de una idea muy original que animaba a toda la comunidad. Era elencargado de regalar un moisés donde todos los vecinos colaboraban con algopara donar al primer bebé nacido del mes del partido de San Vicente. De estamanera, todos los primeros bebés recibían su regalito al mejor estilo babyshower gracias a la revista. En 1999 lanzó la propuesta de regalar al últimobebé del siglo un terreno cedido por la municipalidad que el chico podríaadquirir a los 18 años y una beca escolar. Esta idea no logró concretarse y larevista al poco tiempo decidió llegar a su fin siendo la última publicación enel 2000. "Lo mío era papel, frente y dorso, nada que ver con las revistas dehoy en día. Yo mismo la imprimía y salía a repartirla, a la gente le gustaba yla reconocía, recuerda con nostalgia.
Mientras tanto, el vecino sanvicentino continúa con la imprenta ahora atendida por su hija menor y mantiene una actitud muy positiva. "Lo que más quiero es que mis hijas estén bien y poder jubilarme con esto y más adelante poder sacar mi libro autobiográfico e imprimirlo en este mismo lugar", confiesa.






