A través de las redes sociales, la laguna de San Vicente se convirtió en un tema de debate para los sanvicentinos luego de que unas fotos comenzaran a circular. Hay quienes manifestaron su enojo ante la supuesta "situación de abandono" en la que se encuentra el estanque y quienes afirmaron que el estado de la laguna se debe a un mal cuidado por parte de los propios vecinos.
Desde el diario de San Vicente, se conversó con vecinos aledaños y personal de la Reserva de la Laguna sanvicentina para intentar aclarar la situación. José Rodríguez, es guardaparques de la Laguna de San Vicente y reconoce que los camalotes se convirtieron en un problema para el ecosistema. "Al no ser una planta autóctona y que no tiene depredadores como son los carpinchos o determinados insectos, se propaga con rapidez. Hace dos años se hizo un trabajo de control biológico, donde se llevaron muestras para analizar y se investigaron qué insectos se alimentaban de ella para propagarlos por la zona. Trabajaron durante un año con este método para intentar reducir la cantidad de camalotes donde se limpió y se intentó prevenir el aumento de plantas", explica.
Por otro lado, se planteó la implementación de un control químico. Sin embargo, este tipo de procedimiento está prohibido para las reservas naturales ya que mata a todo organismo vegetal y puede traer impactos a futuro como ser perjudicial para la salud. "Durante un tiempo, hicimos un control de tipo manual donde varias personas nos encargábamos de limpiarlo cuando todavía había un 30 % de camalotes y sólo en las orillas. Sin embargo, no dimos abasto y se dejó el trabajo. Se debió haber prevenido en ese momento pero hubo falta de personal y presupuesto y una falta de conocimiento de la planta que es extraña al ecosistema".
Sin embargo, esta especie vegetal no puede crecer sola sino que una persona la plantó en ese lugar reproduciéndose a lo largo de los años hasta convertirse en lo que es ahora. "Fue un error humano", admite. Los camalotes también impiden la reproducción de peces debido a que baja la temperatura del agua al no pasar la luz lo que disminuye la cantidad de peces y por ende, la pesca. "Como la laguna es un espejo de agua cerrado que no tiene salida al arroyo de San Vicente, la planta cubrió toda la laguna. Si bien en algunos lugares, se favorecen con la llegada de este espécimen acuático en este caso, nos perjudicó", finaliza.
Comerciantes explicaron que bajó la cantidad de turistas y ellos creen que se debe a esta situación. "Este año el número de visitantes disminuyó un poco, con los camalotes no se puede pescar y eso dificulta la llegada de los amantes de la pesca. Para colmo, la lluvia no hizo más que hacer que la vegetación creciera y cubriera más la laguna", opina un vecino de la zona. "Es una lástima que este así, años atrás supo ser un espejo de agua muy bello que daba gusto venir a visitar", declaró otra vecina.
Un vandalismo que preocupa
Los guardaparques de la Reserva plantearon que además el vandalismo se volvió frecuente en la zona. Sin ir más lejos hace una semana, unos bárbaros atacaron el lugar rompiendo carteles, destrozando árboles y prendiendo fuego. La situación se repite y los guardaparques lamentan que se desvalorice su trabajo y un lugar que tanto cuidan. "La misma gente va y tira basura sobre las plantas. Hemos encontrado botellas, vidrios, bolsas, etc y eso dupica la apariencia de abandono. Nosotros estamos trabajando para mejorarla, lento pero se está haciendo y pedimos la colaboración de todos", afirma Rodríguez quien adelanta la construcción de una bicisenda que irá hasta la Reserva Natural y será destinada a todos los visitantes y vecinos.






