San Vicente

La escuela Redondel, un espacio para la inclusión

Educan a chicos con discapacidades intelectuales de entre 4 y 21 años. Otros más grandes trabajan ahí. Tienen orientación agraria y se avocan “al cuidado del otro”.

La escuela Redondel, un espacio para la inclusión
El Diario Sur

"A todas las personas con discapacidad les deseo que puedancrecer, desarrollarse, que tengan orgullo y proyectos”. Así hablaba el últimomiércoles Fabián Oller, un joven de 33 años con síndrome de Down que trabaja enla Escuela Redondel. Se trata de una institución que educa chicos condiscapacidades intelectuales en sus tres niveles: inicial, primario y deformación integral. Son alrededor de 300, de entre 4 y 21 años, y más de lamitad tiene Síndrome de Down.

Fabián tiene a su cargo el cuidado del vivero. Arranca losyuyos de las macetas; desmaleza y carga los residuos en una carretilla;verifica el riego. Trabaja. Su discapacidad no le impide viajar todos los díasen colectivo desde Lanús, donde vive, a la sede de la escuela en AlejandroKorn, ubicada a metros del predio de Asimra. "Hoy escuché por la radio quepodía haber piquetes. ¿Tendré problemas para volver?”, se inquieta Fabían anteuna docente.

Redondel funciona en Lomas y su sede de San Vicente comenzó en2004 como un campo anexo para las actividades rurales. Pero desde hace años quetambién se dan las clases completas para los alumnos de la zona. "En lostalleres de huerta y granja los chicos trabajan el área de ciencias naturales yse van formando en la orientación agraria, que muchas veces les permite su inserciónlaboral”, comenta la vicedirectora María Laura Gorosito. Y agrega: "Además deresultarles atractivo, les ofrece la posibilidad de vincularse con actividadesnormalizadoras y los va capacitando en diferentes actividades que tienen quever con el cuidado del otro. Así se ejercitan para después insertarse en unámbito laboral”.

Por la mirada de una de las vicedirectoras, Daniela Prime,se nota que Fabián es uno de los orgullos de la escuela. Tiene dos facetas. Ladel trabajo en el vivero, que le gusta para "bajar a tierra cuando vuelodemasiado”. Y la otra es artística: desde niño que asiste a talleres de teatro,y hasta le gusta escribir e imaginar sus propios personajes. Su hito fuecompartir escenario con la actriz Graciela Borges, en una presentaciónespecial.

Pero claro que Fabián no es el único. En el comedor,limpiando las mesas después del almuerzo, se puede encontrar a Valeria Cascalesy Julieta Cambiaso, dos chicas con Síndrome de Down que se desempeñan comoayudantes de la cocinera. Y en los sembrados está Matías Lamberti, pasando lamotocultivadora para preparar el suelo.

Redondel es una escuela privada. Pero lejos de ser elitista,la composición social de sus alumnos es variada. Es que por ley, las obrassociales están obligadas a garantizar el acceso a la salud y a la educación alas personas con discapacidad. Así que la mayoría de los chicos no pagan otienen subsidiada la mayor parte del valor de la cuota.

En el Día Internacional del Síndrome de Down –el 21 de marzopasado- y ante la llegada de El Diario Sur, la directora Silvana Rocco se paraante el comedor lleno de alumnos y pide que "los que sean Down levanten lamano”. Después pide un aplauso y todos estallan de alegría. Sigue lanormalidad: charlan, juegan, comen, se divierten. No existen los prejuicios.