San Vicente

El recuerdo de Aldo Ginocchio, un servidor histórico del pueblo

Fue parte de la primera camada de bomberos locales en 1955 y siempre se mantuvo cerca de la institución. Solidaridad y trabajo desinteresado para los demás.

El recuerdo de Aldo Ginocchio, un servidor histórico del pueblo
El Diario Sur

"Mi abuelo fue un tipo muy comprometido con la comunidad de San Vicente. Nunca fue un tipo adinerado que aportaba lo que le sobraba, de hecho tuvo épocas complicadas, pero siempre colaboró con trabajo y con lo que pudo". Esa es la descripción que hace Willy Núñez Ginocchio, uno de los nietos de "Don Aldo", el primer bombero de la historia del pueblo que esta semana falleció a los 91 años.

La muerte del histórico servidor público sanvicentino causó una gran conmoción entre los vecinos, que expresaron sus recuerdos a través de las redes sociales cuando El Diario Sur dio a conocer la noticia. "Qué gran persona fue Aldo. Me ayudó con mi auto roto y mi embarazo enorme. Fue mi salvador. Seguro está con Dios", escribió Olga Carballo. Hubo centenas de comentarios de ese estilo. "Cada vez nos enteramos más cosas del viejo", aseguró Juanqui Núñez, otro de los nietos.

En el cuartel de bomberos, don Aldo era una especia de prócer. "Un símbolo, el ejemplo a seguir para los muchachos", definió el comandante mayor Osvaldo Corti, que se desempeñó como jefe del cuerpo durante 11 años y cultivó una amistad con Ginocchio. "Después de retirarse, se convirtió en un gran motivador para todos los bomberos. Ante cualquier situación en que nos podía ayudar él venía con su camioneta a los siniestros o al cuartel. Era un tipo cien por ciento solidario".

Sus nietos también recordaron otra de sus gestas. "Fue uno de los fundadores de la Escuela 16. En aquel momento se armó una cooperativa de vecinos para construirla. Y siempre lo invitaban a los actos", aseguraron.

Acerca de la génesis de los bomberos locales, Aldo se había expresado en una entrevista ante El Diario Sur. "Una vez llegaba Perón al pueblo, y se incendiaba una casa, pero no había bomberos para apagarla. Entonces Perón le ordenó al comisario Fernández que forme un cuerpo de voluntarios. Ahí empezó todo", dijo.

En esos comienzos, según la memoria de don Aldo, los bomberos sanvicentinos habían sido cinco: además de él y su hermano Juan, estaban Coco Caballero, Carlos Gioiosa y Félix Cazorla. "Éramos empleados en el taller de Bondoni, que en ese entonces tenía fábrica de lavarropas. Con las camisas y pantalones de 'grafa' que nos daba para trabajar hicimos los uniformes. Me acuerdo que le pusimos una cinta roja en la costura, y así desfilamos el primer 25 de Mayo. Después organizamos una kermesse para comprar mejores", había dicho.

A ese primer desfile le siguieron muchos. Verlo a Aldo arriba del autobomba se volvió una postal infaltable. La última vez fue en 2016. "Cada 25 de Mayo venían a invitarlo. Lo buscaban en el camión y lo llevaban a desayunar. Y todos los bomberos le hacían una venia, como señal de respeto. A él subir a la autobomba le devolvía la vida, se ponía muy contento", comentó su nieto Juanqui.

En su última semana de vida, los bomberos lo trasladaron desde la clínica donde estaba internado hasta su casa. "Estaba en silla de ruedas, cuando los vio se emocionó mucho", agregó Willy.