Varios vecinos denunciaron estas semanas a la aparición de alacranes en sus casa de San Vicente y Alejandro Korn y el tema voló por las redes sociales al punto tal de generar alerta y preocupación entre la población por la actividad de estos insectos cuyo veneno puede llegar a ser letal para la vida humana.
El Diario Sur dialogó con dos especialistas que pusieron paños y dieron recomendaciones para prevenir las picaduras de alacranes e indicaciones para actuar en caso de que sucedan. Tanto el veterinario que dirige el área de Zoonosis del Municipio, Pablo Barranús, como el médico terapista del Hospital Ramón Carrillo Raúl Huetagoyena remarcaron que los alacranes siempre fueron comunes en la provincia de Buenos Aires, pero que no suele haber de la especie cuyo veneno es mortal.
"No tuvimos ningún caso de picadura de alacrán venenoso, y los que han traído a Zoonosis los vecinos para que los analicemos han sido todos del tipo no venenoso", aclaró Barranús. "Son habitantes normales de las zonas rurales y periurbanas. Por eso hay que tratar de prevenir las picaduras a través de la higiene de los espacios", enfatizó.
El veterinario explicó que los alacranes suelen posarse en los jardines de las casas, fundamentalmente en los lugares oscuros donde se acumula suciedad, como los galpones o cuartos de herramientas, y que también son muy afines a la hojarasca. "Es importante mantener los perímetros limpios y si vamos a manipular este tipo de cosas en el jardín, hay que hacerlo con guantes de trabajo", recomendó.
El doctor Huetagoyena explicó que aunque se trate de una picadura sin veneno, suele provocar un gran dolor en el paciente en la zona que se haya realizado. Ante esa situación es importante acudir inmediatamente al centro de salud más cercano y en lo posible llevar el alacrán que haya provocado la afección, para que los especialistas pueden determinar de qué especie se trata.
Ante la duda, el paciente debe permanecer seis horas en observación y si presenta síntomas tales como dolor de cabeza, dolor de panza, taquicardia, dificultad respiratoria o nauseas, entonces son altas las probabilidades de que sea un caso grave o moderado. Los niños menores de 12 años y los ancianos suelen ser los más comprometidos.
"Pero el anti-veneno se fabrica en Argentina y se consigue fácilmente. En los casos moderados se aplican entre dos y cuatro ampollas y en los graves, entre cuatro y seis. Suele ser muy efectivo", destaca Huetagoyena, que hizo parte de su carrera en Centroamérica y compartió experiencias con médicos mexicanos acostumbrados a tratar ese tipo de casos.






