En el año 2006 se sancionó una ordenanza que prohíbe la instalación de boliches y locales bailables en San Vicente. La norma no se respeta del todo, pero sigue vigente. Por eso, ahora el Municipio presentó un proyecto de Código de nocturnidad ante el Concejo Deliberante que busca regular esas actividades.
El proyecto, que lleva la firma del intendente Mauricio Gómez, no tiene las restricciones totales de la ordenanza que sigue en pie, pero establece límites claros: no podrían instalarse boliches dentro del casco urbano de San Vicente, Alejandro Korn y Domselaar y los establecimientos deberán tener al menos 400 metros cuadrados de espacio, con un estacionamiento del mismo tamaño. Además, la cantidad máxima de personas permitida será igual que la cantidad de metros cuadrados útiles, es decir que en un boliche con una pista de 20x20 m (el mínimo de espacio permitido), podrán ingresar hasta 400 personas.

En cuanto a los horarios, la iniciativa se sujeta a la Ley Provincial que regula la nocturnidad. Los boliches pueden admitir ingresos hasta las 2.00, vender alcohol hasta las 4.30 y deben cerrar a las 5.30. Solo pueden funcionar los viernes, sábados y vísperas de feriados.
El texto de la ordenanza también propone controles rigurosos sobre la seguridad de las instalaciones de los locales, y también sobre los ruidos que pueda generar la música, para que no moleste a los vecinos. Establece un máximo de 70 decibeles en los interiores. La misma norma corre para los salones de fiestas donde se celebren eventos privados.

También se habilitan las fiestas en sociedades de fomento, centros de jubilados y clubes, que suelen ser alquilados, aunque para realizarlas los responsables deberán solicitar un permiso especial ante la municipalidad.
El proyecto también establece la categoría de bares con manifestaciones artísticas, que no tienen limitada la zona en la que se pueden ubicar y se les permiten los shows musicales, aunque no pueden tener pista de baile. Tienen los mismos horarios de ingreso, cierre y venta de alcohol que los boliches bailables. Pueden abrir los días de semana, pero solo hasta la 1.30. En tanto, los restaurantes durante los fines de semana podrían hacer cena show, pero también deberían cerrar a las 2.30.
La norma también habla de los eventos para menores de edad conocidos como matinés. Podrían ingresar chicos de entre 14 y 17 años y se extenderían como máximo hasta las 23 horas. Solo serían permitidas los fines de semana, y los mayores de 18 años tendrían vedado el ingreso.
En líneas generales, el código busca regir la convivencia de los ciudadanos, la seguridad y la calidad total de los establecimientos y sus productos en la nocturnidad. Ofrece algunas garantías interesantes para el público: los boliches deberían permitir que quien pagó una entrada pueda salir y volver a ingresar exhibiendo el ticket, y no podrían dejar afuera a ninguna persona basándose en criterios racistas o discriminatorias, aunque permanece vigente el derecho de admisión.
La presentación del proyecto para que sea tratado por el Concejo Deliberante se da en el marco de controles más estrictos a los locales nocturnos por parte de la administración de Mauricio Gómez, quien se mostró preocupado por algunos incidentes y desmadres que ocurrieron durante la madrugada en los últimos meses. Desde entonces, hubo inspecciones municipales y provinciales todos los fines de semana, y en algunos comercios incluso llegaron a suspender sus actividades en determinadas fechas.
El texto fue elaborado por funcionarios del Ejecutivo en base al código de nocturnidad que se aprobó el año pasado en la ciudad de La Plata. La diferencia es que en la capital bonaerense ya existían locales habilitados para trabajar como boliches, mientras que en San Vicente, por la ordenanza de 2006, no los hay. Por eso, si la norma se sancionara y establecimientos como Shok o Schüller quisieran adecuarse, deberían funcionar como bares sin organizar bailes- o considerar la posibilidad de mudarse fuera del casco urbano.










