La casa en la que ocurrió todo sigue intacta. Queda en Catamarca al 300, en los fondos del barrio San José de Alejandro Korn. Allí fue donde el 4 de octubre de 2015, Miguel Ángel Bellido asesinó a golpes a su propio hijo discapacitado porque se había hecho pis encima.
Bellido sigue preso en el penal de Olmos, pero los afectos de la víctima quieren una sentencia judicial que les asegure que no recuperará su libertad. En ese camino, hoy comienza en la ciudad de La Plata el juicio oral y público en el que a Bellido se le imputa el homicidio doblemente calificado de su hijo Gerónimo.
Nos hizo sufrir mucho y queremos que se haga justicia, es el grito que lanzan Thalía y Daiana Terra, de 19 y 21 años, respectivamente. Se consideran hermanas del corazón de Gerónimo, y también víctimas de Bellido. Su madre, Nélida Zanabria, fue pareja del presunto asesino durante años y ellas convivieron con él.
Era muy violento. Le pegaba a Gero y a mi mamá, y a nosotras también. Llamábamos a la Policía a escondidas para que no supiera que éramos nosotras, porque después se iba el patrullero y era peor, recuerda Daiana.
Gerónimo tenía en ese momento 15 años. Sufría severas discapacidades motrices y neuronales a causa de los dos males que padecía: la malformación de Chiari y el Síndrome de Proteus. El joven no podía trasladarse por sus propios medios lo hacía en una silla de ruedas- y había pasado recientemente por una operación compleja. Era alumno de la escuela especial N°501 de Alejandro Korn.
En el barrio lo quería todo el mundo porque era muy bueno y muy respetuoso, describe Thalía. Pero agrega: Menos él (por Miguel Ángel). Nunca lo aceptó, le tenía bronca, lo excluía. Lo hizo sufrir mucho toda la vida y el último día habrá sido fatal.
Ese último día era domingo. Cerca del mediodía, Bellido le pidió ayuda a su entonces ex pareja, Zanabria, porque algo había pasado con el nene. En la casa encontró la escena: Gerónimo muerto después de recibir una golpiza feroz. Ese mismo día la Policía lo detuvo.
Para mi mamá fue terrible, nunca pudo superar la muerte de Gero, que si bien no era su hijo, ella lo había criado, y había estado con él cuando lo operaron, comenta Thalía. Zanabria falleció hace un año; era la testigo clave para el juicio que comienza hoy.
Pero en el Juzgado habrá otros testimonios importantes: la hija de Bellido y una pareja de amigos que estaba viviendo en su casa. Nosotras vamos a estar ahí para que se haga justicia. Gero merece que siga preso para poder descansar en paz. Ni siquiera se merece la muerte, tiene que estar en la cárcel muchos años, piden Daiana y Thalía.







