Una planta elaboradora de panificados clandestina fue detectada en el centro de San Vicente y esta mañana desde el área de Bromatología del Municipio decomisaron unos 300 kilos de pan y una gran variedad de productos como facturas, pre-pizzas y masas finas.
La panadería clandestina funciona en un domicilio particular sobre la calle Nicandro Rodríguez al 300, a apenas una cuadra de la avenida 25 de Mayo y a la vuelta de la comisaría de San Vicente. Según informaron a El Diario Sur desde Bromatología, elaboraban panificados a mediana escala y los entregaban en comercios de San Vicente y Alejandro Korn. Lo hacían en la ilegalidad y había bronca entre los panaderos tradicionales por la competencia desleal.
El operativo fue a la madrugada, cuando los dueños del negocio comenzaban el reparto. Personal de Bromatología y de Tránsito estuvo en el frente de la planta de incógnito y finalmente interceptaron dos vehículos. Eran camionetas tipo Peugeot Partner. Una se movía por San Vicente y la otra iba hacia Alejandro Korn. Los dueños del negocio serían hermanos de más de 40 años con experiencia en el sector.

Más allá de que estaban elaborando sin habilitación, encontramos muchas irregularidades que nos dan la pauta de que trabajan en condiciones precarias, dijo a El Diario Sur la directora de Bromatología, Paola Silvera. Y ejemplificó: Había panes con restos de pintura descascarada, prepizzas con hongos, y las camionetas no estaban divididas entre la caja y la cabina y ellos iban fumando.

Además del decomiso de la mercadería, las actas llegarán mañana al Juzgado de Faltas de San Vicente, que será el encargado de establecer la penalidad económica que les corresponderá a los dueños del negocio por ejercer la actividad de forma clandestina. La panadería funcionaba en el lugar desde hace al menos 4 años, según le habrían reconocido los acusados a Silvera.
Sería poco inteligente que siguieran con la actividad en estas condiciones porque la próxima vez podríamos volver con una orden para ingresar al domicilio y secuestrar más cosas, apuntó. Y agregó: Les pedimos que se regularizaran. En la municipalidad somos abiertos y no queremos que la gente pierda puestos de trabajo, pero tenemos que ser cuidadosos porque se trata de la venta de alimentos.

La noticia podría traer cierto alivio entre los panaderos de San Vicente, que ya la semana pasada mantuvieron una reunión en el municipio para pedir que actuaran ante los informales. Es que no pueden competir ante los precios de quienes no pagan ningún impuesto.
Los clandestinos vendían el kilo de pan a alrededor de 25 pesos a los almaceneros, mientras que para los comerciantes legales era imposible venderlo por debajo de los 35 pesos y en el nuevo contexto del aumento del trigo (y en consecuencia de la harina) por la devaluación pensaban en elevar el precio por encima de los 45 pesos.
En algunas panaderías del centro de San Vicente la situación es demasiado complicada y corren el riesgo de bajar la persiana: deben facturas de cientos de miles de pesos de luz y de gas y no logran ponerse de acuerdo para aumentar el pan, que llegó a los 90 pesos la semana pasada en puntos de la Capital Federal.









