San Vicente

Polémica en la laguna de San Vicente: ¿Se permiten la navegación y la pesca?

Tras el accidente con un kayak, se abre el debate sobre la reglamentación. Está prohibido bañarse y los vehículos con motor.
martes, 12 de noviembre de 2019 · 14:37

La llegada de la temporada de verano y el accidente que se produjo el domingo último en la laguna de San Vicente en el que dos visitantes a bordo de un kayak pusieron su vida en riesgo reavivaron el debate sobre las actividades que están permitidas y las prohibidas por el Municipio en el espejo de agua.

El Diario Sur consultó en la municipalidad las normas que regulan las actividades sobre la laguna y accedió a la ordenanza 4089/08, del año 2008, que pone un marco a la posibilidad de navegar en el espejo de agua, la pesca y los bañistas. Es una modificación de una ordenanza anterior.

En su artículo 3, el texto es concluyente: “Queda terminantemente prohibida la navegación de cualquier tipo de embarcación con motor”, sentencia. Aclara que sí se autoriza la bajada de botes a remo, canoas, kayaks, tablas de windsurf y bicicletas de agua, pero los navegantes tienen que contar sí o sí con chalecos salvavidas y, antes de hacerlo, deben solicitar una autorización ante el área de Turismo.

Actualmente ese último punto no se estaría cumpliendo: la mayoría de las embarcaciones ingresan a la laguna sin que sus dueños avisen a la oficina de Turismo que queda sobre la calle Quiroga. De todas formas, sí hay carteles que marcan la obligatoriedad del uso de chalecos y nunca se ven lanchas, motos de agua ni otros vehículos a motor en el espejo.

El artículo 4 de la ordenanza tampoco deja lugar a dobles interpretaciones: “No se permite el ingreso de ninguna persona como bañista”. También hay cartelería en el parque que lo destaca, aunque hace algunos años fue removido el inmenso cartel ubicado en la entrada que decía en letras mayúsculas “Prohibido bañarse”.

Desde hace casi dos décadas que rige esa prohibición. Los conocedores alertan sobre el peligro de la laguna, que tiene en algunas zonas más de tres metros de profundidad y un fondo fangoso en el que pueden quedar atrapados los bañistas.

Otro punto del que se ocupa la reglamentación es de la pesca. Resalta que se puede pescar embarcado, pero en vehículos con motor. Y, según el tamaño de las piezas que se pesquen, establece la obligatoriedad de devolverlas al agua.

Lo discrimina por especies: los pejerreyes de menos de 25 centímetros deben ser devueltos, mientras que si superan esa medida solo se pueden retirar hasta 15 piezas. Las tarariras, en tanto, deben superar los 35 centímetros, y los bagres y los porteños los 20 centímetros para poder retirarlos –caso contrario deben ser devueltos.

Uno de los “vacíos” que deja la normativa es que no establece medidas de seguridad ni designa personal para que se haga cargo de quienes navegan. Cada vez que alguien se cae de un kayak tienen que intervenir los bomberos voluntarios de San Vicente, que demoran largos minutos en llegar al lugar.

 

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