Los alumnos de quinto año de la escuela secundaria 13 de San Vicente, que funciona en el mismo edificio de la primaria 29, comenzaron las clases recién este lunes 22 de abril, un mes y medio más tarde que la fecha pautada en el calendario oficial.
Además de la desazón por el tiempo de aprendizaje perdido, en la escuela hay polémica porque los chicos fueron destinados a tener clase en un laboratorio que no tiene espacio suficiente y que además debe ser utilizado por el resto de los cursos de la orientación en ciencias naturales que tiene la secundaria. En diálogo con El Diario Sur, padres de los alumnos manifestaron que una posible solución sería que se adapte como salón a la biblioteca de la institución, pero que las autoridades de la primaria se niegan.
En el laboratorio no hay espacio suficiente y además lo tienen que utilizar los otros cursos, es muy incómodo, aseguró Raquel Perafán, madre de uno de los alumnos afectados por esta situación. Lo que pedimos es que puedan pasarse a la biblioteca, que es más espaciosa y que las autoridades ya habilitaron para que se pueda usar como aula. Pero las autoridades de la primaria no quieren, manifestó.
Los alumnos que ya perdieron un mes y medio de clases y que ahora tienen que estudiar en el laboratorio son dos grupos de alrededor de 30, uno del turno mañana y otro en el turno tarde. La N° 13 es una secundaria conformada, es decir que antes tenía de primero a tercer año y a partir de 2018 sumó cuarto año y tendrá egresados en 2020. Las incorporaciones de cursos se hicieron sin que se agregaran aulas al edificio, por eso se da el colapso.
La falta de vacantes en las escuelas de San Vicente, Alejandro Korn y Domselaar es una problemática que se viene agravando en los últimos años, a la par del vertiginoso crecimiento de la población del distrito. La ausencia de obras para inaugurar nuevos edificios escolares es una constante que se mantiene desde el kirchnerismo hasta la gestión de Cambiemos. Este año sumaron cinco aulas container de forma provisoria.
Y la situación que se vive en la secundaria 13 y la primaria 29 refleja una realidad que preocupa a los pedagogos locales. Por la falta de espacios, en la mayoría de las escuelas a nivel local no quedan laboratorios ni bibliotecas: casi todas fueron transformadas en aulas para contener la demanda.






