Los alumnos de la Escuela Agraria 1 de San Vicente y científicos del CONICET dieron esta semana un nuevo paso en la guerra biológica contra los camalotes que se hicieron plaga en la laguna de San Vicente. El martes último llevaron adelante la primera liberación masiva de gorgojos en el espejo de agua. Estos insectos son los depredadores naturales de las plantas que invaden la laguna. El proyecto consiste en que en la institución los críen en piletones para luego trasladarlos. Están guiados por especialistas.
La iniciativa forma parte de un convenio entre el Municipio, la Escuela Agraria y representantes del Conicet y la Fundación de Especies Invasivas (FUEDEI). A mediano o largo plazo, confían en que podrán dejar despejada el agua con esta estrategia de control biológico. Y buscan que la Escuela Agraria quede encargada de garantizar que el proceso se mantenga a través del tiempo.
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Los científicos, que son tres, vienen trabajando en el tema desde hace varios años, pero la incorporación de la escuela permite que se críen gorgojos a gran escala. Así se incrementaría la efectividad del proyecto, además del valor pedagógico que tiene para los alumnos y docentes, y la posibilidad de generar un cambio positivo en la comunidad a través de una iniciativa escolar. Durante los primeros meses, se dedicaron a extraer camalotes para luego trasladarlos a piletas en la escuelas y allí criar los gorgojos.
Así, la lucha contra la especie invasora que copa el espejo de agua en San Vicente se da en dos frentes. Por un lado, el Municipio tiene una máquina que se dedica a extraerlos. Hasta ahora mostró resultados dispares: llegó a limpiar la laguna hasta en un 80 %, pero en otras épocas, como la primavera, cuando más se reproduce la especie, más de la mitad de la superficie quedó cubierta nuevamente. Dependiendo del viento, las plantas se acumulan en un sector o en otro de la laguna.

El otro frente es el biológico, que todavía se encuentra en una etapa incipiente, y que, según los expertos, debe ser mantenido a lo largo del tiempo hasta mostrar un resultado. "Con la acción de los insectos logramos reducir el tamaño de las plantas. Eso facilita mucho la tarea de la máquina que las extrae manualmente. Son dos acciones complementarias", aseguró el investigador del Conicet Alejandro Sosa a El Diario Sur.
En 2013, el Municipio de San Vicente había introducido en la laguna la especie jacinto del agua (los camalotes), con una idea ornamental (en primavera tiene flores violetas) y también para frenar la avanzada de los repollitos, la otra planta que está presente en el ecosistema. Pero no funcionó: la nueva especie se hizo plaga y llegó a tapar el 90 % del espejo de agua.
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