San Vicente |

El padre Horacio de Domselaar cruzó la cordillera a caballo a los 80 años

En menos de 5 años el presbítero logró superar la travesía con éxito, rindiéndole homenaje a la gran gesta de San Martín en el pasado.

Horacio Fasce, desde hace 5 años es el párroco de la Capilla Santa Clara de Asis de Domselaar, pero bajo su brazo carga con una amplia trayectoria en el sacerdocio. Sin embargo, detrás de su servicio a la comunidad católica, el padre es un aficionado de la equitación, actividad que descubrió de adulto.

“Desde chico siempre me gustaron los caballos, pero recién a los 65 años me animé a anotarme en clases de equitación. Me gustó tanto que terminé adoptando una yegua a la cual nombré Amerí y la tenía en un campo de Ministro Rivadavia. Me la robaron dos veces, la primera apareció desnutrida y la segunda ya no”, contó Horacio, en diálogo con El Diario Sur.

Los 20 años que estuvo a cargo de la parroquia San Gabriel de Adrogué, le permitieron conocer a muchas personas que lo apoyaron con la equitación y lo alentaron a participar de eventos inolvidables: “En 2014, crucé la Cordillera de Los Andes a caballo junto a otras 60 personas. Fue una experiencia increíble. Es cierto que todo es muy rudimentario pero la idea es estar en contacto con la naturaleza”.

Si bien, los años pasaron para Horacio, no fueron impedimento para que sumara más cabalgatas: “A partir del primer cruce, empecé a anotarme en todos los eventos que me permitían mis obligaciones. Entre los más destacados hice la cabalgata brocheriana, en honor al Cura Brochero en la provincia de Córdoba”.

De todas maneras, el padre de Domselaar fue por más y volvió a repetir el cruce de Los Andes en el 2017, poco después de cumplir 80 años: “En esta oportunidad buscamos vivir la experiencia similar a la que atravesó San Martín. No fue fácil, pero los 5 días de viaje valieron la pena y el clima ayudó un montón y le recomiendo la experiencia a todo aquel que le guste andar a caballo y al aire libre”.

Luego de acumular experiencia y kilómetros arriba del caballo, el padre Horacio empezó a aconsejar e incentivar a sus amigos y colegas fanáticos de la equitación a cumplir sus metas.  Así sucedió con el padre Federico Piserchio de San Vicente, quién, si bien desde hace años tenía en mente llevar alguna cabalgata, el consejo de su par experimentado fue fundamental para llevar a cabo la travesía.

Horacio, concluyó con el relato de su experiencia y dejó un significativo mensaje basado en la vorágine de la cotidianidad: “Deberíamos tomar de ejemplo lo que hizo San Martín, quien pensó en hacer algo que beneficiaría a muchos en el futuro. Hoy vivimos el día a día y no pensamos en más que en el aquí y el ahora. Deberíamos mirar más allá de eso”.

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