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San Vicente: prevén un boom de alquileres para el verano

Los propietarios y las inmobiliarias coinciden en que habrá un boom de visitantes durante la temporada en San Vicente. Es por el efecto de la pandemia.

Los dueños de cabañas y casas de alquiler para fin de semana en San Vicente y las inmobiliarias locales coindicen: los teléfonos arden y las bandejas de entradas de los mails se llenan de nuevos mensajes. Son las consultas de interesados en alquilar quintas y viviendas de descanso de cara a la temporada de verano. También están los que pretenden instalarse ya, aunque se topan con respuestas negativas porque la actividad turística y hotelera sigue prohibida en la provincia de Buenos Aires por la pandemia.

“Tenemos muchísima demanda. Hay gente que ya está reservando para fin de año y otros que nos piden por favor que los dejemos venir un fin de semana de forma clandestina, pero les tenemos que decir que no”, cuenta ante El Diario Sur Darío Cánovas, dueño del complejo “Cabañas de buena madera”, ubicado frente a la laguna de San Vicente. Y agrega: “Igual no quiero ser demasiado optimista porque con este ritmo de contagios va a estar complicado que nos habiliten”.

El fuerte incremento de la demanda de alquileres temporales en San Vicente es por efecto del “furor por el verde” que generó la pandemia en los habitantes de la Ciudad de Buenos Aires y sus alrededores. A este factor se suma la incertidumbre sobre si será posible viajar al exterior o a otros destinos nacionales en el verano por las complicaciones del coronavirus.

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El boom de alquileres en San Vicente se refleja en el barrio del Pilar.

El boom de alquileres en San Vicente se refleja en el barrio del Pilar.

“Aumentaron las consultas de alquileres para un mes o dos meses completos, cosa que antes no pasaba. San Vicente siempre fue un destino de fin de semana, de cuatro días como mucho”, señala Claudia Acerbi, dueña de una inmobiliaria y propietaria de un complejo de cabañas.

Esos lapsos de tiempo más prolongados tienen a las modalidades de “home office” como aliadas. El trabajo remoto, que se asentó con la pandemia, permitirá a muchos visitantes extender sus estadías más allá de los días que les correspondan como vacaciones y quedarse todo el verano.

El corredor inmobiliario Federico Cantó también confirma el boom de alquileres. “Es gente de Capital Federal o del primer y segundo cordón del conurbano que busca un lugar verde para descansar después de haber estado encerrada en departamentos todo este tiempo”, describe.

Con la creciente demanda, se espera también una suba de precios por encima de la inflación. En el mercado aseguran que todavía no hay tarifas de referencia, pero por algunas cabañas para cuatro a seis personas, con pileta, se piden 80 mil pesos por semana. Para casaquintas con más comodidades, se piensa en dos mil dólares por el mes de temporada, aunque la cifra podría ir en aumento. En los countries de Canning, algunas inmobiliarias calculan que sobre el filo del verano, habrá visitantes que paguen hasta 15 mil dólares por alquileres de tres meses en viviendas de lujo.

“Seguramente vamos a tener que meter un aumento, pero no abusivo”, advierte Cánovas. Y considera que su sector ya podría estar en condiciones de trabajar: “Estando abiertos los restaurantes en San Vicente, no hay razón para que no abramos las cabañas. Viene la misma gente que convive en sus casas y los espacios son todos individuales, no hay lugares en común. Pero entiendo que tiene que ver con el panorama provincial y nacional que no tiene al turismo habilitado”.

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