Historias de Country, por Edgardo Fornero: Pitón, Gorostidi y los otros. Capítulo 12

Edgardo Fornero es vecino de Canning y autor de la novela "La bahía de San Francisco". Este es el capítulo 12 de la saga por entregas "Pitón, Gorostidi y los otros".

-¡Chueco!.. ¡Chueco!. ¡Reaccioná!- los ruegos de Cachito Gorostidi llenaron de angustia el salón de la Shell.-Llamen a un médico, por favor- pidió el Profesor Hortigosa a las chicas que estaban detrás del mostrador.Arrodillado sobre el cuerpo exánime del fabricante de cohetes, Beto Cantalépore le hacía ejercicios respiratorios cuando el Dismétrico Araya llegó con una botella de agua mineral de dos litros.

-Correte, Beto- dijo resueltamente -dejámelo a mí.Le quitó la tapa al envase y derramó la totalidad de su contenido sobre la cara del Chueco.La buena noticia fue que lo hizo reaccionar. La mala que por poco lo ahoga.Cuando finalmente Piatti se recompuso hizo una pregunta que desconcertó a todos:

-¿Alguno sabe cuánto salen los bulines para divorciados que están sobre Mondongo Way? El primero que captó la pregunta fue Atilio Nardone, el Pitón.-Hermano Chuequito- le dijo con una mirada piadosa -Si la Pichona se llega a enterar que tenés un bulo en Puerto Madero con la piba que le daba clases de piano a tu hija vas a tener que mudarte a Beirut.

-¡Entonces déjenme morir...!- dramatizó el marido de la Pichona desparramándose otra vez en el piso.-Compórtese como una persona adulta, Piatti- le pidió el Profesor Hortigosa -Explíqueme algo que no entiendo.-¿Qué es lo que no entiende, Profe?... . ¡Mi mujer me va a pasar por una picadora de carne!...-Eso ya lo sé. Lo que no entiendo es cómo llegó a su casa la factura del piano que usted le regaló a su novia.-Los idiotas de la Mudanza tienen cargado mi domicilio en la base de datos.

-¡Rapido!- dijo Cantalépore atrayendo la atención de todos -Googleen el teléfono de la Empresa de Mudanza.-Si me salvás te hago un monumento, Betito- dijo Piatti sin despegar la nuca del piso.-Vamos a ver. En una de esas los Dioses del Olimpo hoy están de tu lado.-Gorostidi fue el primero en encontrar el número y tal como lo descubrió lo cantó a voz en cuello.

-¿Hablo con la Empresa de Mudanzas?- preguntó Beto quince segundos después.-Si señor. ¿En qué le podemos ser útil?-Busco a un chico que trabaja alli. Mi apellido es Cantalépore.-¡¡¡Hoooola, Don Beto!!!.. ¡Soy yo, Lucas!... Me alegro que se acuerde de mí..

-¡Pibe queriiido!... No me acordaba de tu nombre, pero recuerdo que un día viniste a casa con otros chicos y me contaste que trabajabas ahí. Prestame atención. Le tenés que salvar la vida a un amigo..-Lo que usted pida, Don Beto.-En cinco minutos va a entrar una mujer rubia quejándose por la factura de un piano. Sacásela y rompela. Explicale que fue un error de la empresa. En media hora yo voy a estar ahí con mi amigo y arreglamos todo.

-Acabás de hacer un milagro, Betito- dijo el Dismétrico Araya cuando Cantalépore cerró el celular. -Pura suerte. El pibe es de la barra de amigos de Samanthita.-Me volvió el alma al cuerpo- reaccionó Piatti -¡¡Chiiiicas, una vuelta de champaaaán!!-Compórtese, Piatti- lo reconvino el Profesor Hortigosa -Está en una estación de servicio.

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Cuarenta minutos después, el elenco integro salió de la Shell para ir a conocer a Lucas. El héroe del día.No tuvieron problema en identificarlo porque era el único que estaba atendiendo el local en ese momento. -¡Don Beto. Qué gusto tenerlo por acá!.-El gusto es nuestro, Luquitas. Te presento a mis amigos. A éste, en especial, al que le salvaste la vida.-Te prometo que vas a tener cohetería y fuegos artificiales de por vida, pibe- Le dijo el Chueco.

-No es necesario- respondió Lucas -yo soy mucho más modesto. Con un asadito me conformo. -Lo pedís, lo tenés- dijo el Dismétrico Araya -Estás invitado a nuestro gran asado de los jueves con toda la barra.-Muchas gracias.. Pero yo quisiera que me invite Don Beto.-¡Por supuesto que te invito yo!... Vas a ser mi invitado de lujo. Y todos sabrán lo que hiciste por el Chueco.

-En realidad, todavía no hice nada- dijo el chico para asombro de los que bordeaban el mostrador.-Cómo que no hiciste nada... No entiendo- reaccionó Cantalépore -¿No vino la señora rubia?-Sí que vino. Recién acaba de irse...-¿Y entonces?... ¿Le sacaste la factura o no se la sacaste?-Todavía no. Le dije que vuelva mañana. Que mientras tanto yo iba a hacer las averiguaciones correspondientes.

-Pibe, me estás poniendo nervioso- el Chueco se agarró del mostrador -¿Qué carajo es lo que tenés que averiguar?-A ver... Yo estoy dispuesto a hacerles el favor que me han pedido, pero quiero saber si ustedes me van a recompensar..-¡¡¡Nos estás extorsionando hijo de remil p..!!!- Piatti se trepó al mostrador..-¡¡¡¡Paraaaá, Chueeeecoooo!!!- gritaron todos -¡Bájese ya mismo de ahí!- le exigió Hortigosa -¡Inmediatamente!.. ¡Es una orden!.

-Dejame ver si te puedo entender. ¿Qué es lo que esperás de nosotros, muchacho?-Lo único que les pido es que me inviten a participar de un asado en la casa del señor Beto.-Yo no tengo problemas... ¿Pero por qué tiene que ser en mi casa?-Porque quiero tener una chance de conquistar a su hija Samantha y ustedes me tienen que ayudar.

-Escuchame, Nene- lo encaró Piatti -Nosotros te podemos hacer la mano con la piba, pero la que decide es ella.-Ya lo sé. Pero al menos quiero tener una oportunidad.-¿Y cuando pensás rescatar la factura que todavía tiene mi mujer?

-Mañana mismo. Pero la factura ya no tiene importancia. Yo que usted estaría más preocupado por el recibo del piano. La empresa lo tiene firmado por la piba de Ezeiza que iba a dar clases a su country. Pero quédese tranquilo, el que lo guarda soy yo.. (Continuará)

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