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¿Es la política o la economía?

A pesar de ser una ciencia exacta y de otorgar año tras año premios Nóbeles, entender el funcionamiento de la economía real de la Argentina es casi para Harry Potter.

Habemos nuevo ministro de Justicia de la Nación: Martín Soria asumió el ministerio que dejó vacante Marcela Losardo después que, según el Presidente, se sintiera agobiada. Algunos leen ésto como un triunfo del Kirchnerismo sobre el Albertismo (si existiera) en esta suerte de gobierno de “alianza” en la que se convirtió el Frente de Todos. Esos mismos van más allá y afirman que el próximo paso de la avanzada K es el ministerio de economía. Dicen que a Cristina no le convence el manejo de algunos temas de Martín Guzmán, por ejemplo su reticencia al congelamiento de las tarifas.

Lo cierto es que hubiese sido más saludable saber cuáles eran los motivos por los que la ministra Losardo sentía agobio. Con esa frase, el Presidente da rienda suelta a los que piensan que en realidad el agobiado es él. Vale recordar que la ex ministra (hoy camino a Paris) y el presidente Fernández tienen una relación personal y profesional de casi 40 años, sin embargo ella se habría enterado por televisión que su tiempo al frente del Ministerio de Justicia de la Nación se había terminado...

Contrariamente a lo que todos pensaban cuando asumió, Martín Guzmán sí tiene un plan. Tal vez no sea lo ambicioso, ni veloz que quieren algunos sectores pero que está logrando mantener el barco a flote en el medio de la tormenta. En la Argentina la estabilidad que genera la no fluctuación violenta del dólar y el manejo de las tarifas de los servicios públicos para que no impacte negativamente en el bolsillo de los ciudadanos, ya genera un plafón de confianza y confiabilidad interna. Ese era el primer paso del que Guzmán hablaba en octubre del año pasado, estabilizar los indicadores internos para después poder salir a negociar mejor con los acreedores la deuda y finalmente abrir canales de inversión para que los fondos que llegan no salgan por la puerta giratoria (como sucedió durante el macrismo). Los K más duros no le perdonan que se siente con empresarios, ni que hable con los legisladores de la oposición y lo tildan de tibio. Esta situación incómoda se da puertas adentro del gabinete desde que la vicepresidenta tildó (sin precisar el alcance) a algunos funcionarios de Alberto como “funcionarios que no funcionan”, antes de rematar “el que tiene miedo (de firmar) que se vaya a su casa”.

Guzmán ya había definido que el dólar oficial era un buen tipo de cambio para garantizar la entrada de divisas de las exportaciones y que, después de haber controlado al mercado en base a prohibiciones, solo quedaba que la divisa subiese mes a mes al ritmo de la inflación. Respiraba aliviado en el convencimiento de haber evitado un salto cambiario y lo respaldaba en que el déficit fiscal de 2021 marcaría un descenso después del 2020 pandémico.

Claro que ese escenario se apoyaba en que la suba de las tarifas de luz, gas y transporte bajarían la necesidad de sostener algunos subsidios (proyectados en $800.000 millones para 2021).

El plan de Guzmán con tipo de cambio actualizado, compensación de tarifas y paritarias acordando por debajo de la inflación, parece ahora chocar de frente con la idea de la Vicepresidenta: "No estoy diciendo nada que no se pueda hacer. Doce años y medio en la República Argentina lo hicimos, y por eso, además de la unidad, volvimos". Cristina predica un denominador común: retrasar el dólar y sostener períodos largos con las tarifas congeladas.

En el fondo, su diagnóstico es que la inflación tiene tres determinantes fundamentales: dólar, tarifas y aumentos salariales. Sin embargo la historia económica del país no fue tan lineal. Algunos congelamientos prolongados de tarifas se tradujeron en derrumbes de la producción nacional de petróleo y gas, por ejemplo.

Nadie sabe a ciencia cierta cómo se definirá esta pulseada puertas adentro de la Casa Rosada. Sabido es que a pesar de ser una ciencia exacta y de otorgar año tras año premios Nóbeles, entender el funcionamiento de la economía real de la Argentina es casi para Harry Potter.

Así como la semana paseada parodiaba a la política y la justicia como el huevo o la gallina para los casos de corrupción; hoy dejó otro dilema: ¿nuestro principal problema: es la economía o la política?

Buena semana.

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