Todas las personas tienen historias particulares. Pero la de Roberto Gastón Castillo tiene un trasfondo macabro, marcado por lo que fue uno de los procesos más oscuros de la historia argentina: la última dictadura cívico - militar, comandada por el entonces presidente de facto Jorge Rafael Videla.
La historia del hijo de un desaparecido de Burzaco que fue ahijado de Videla
Gastón Castillo es el séptimo hijo varón de Roberto Castillo, desaparecido durante la última dictadura. Jorge Rafael Videla fue su padrino por ley.
Nacido el 12 de mayo de 1977, Gastón no pudo conocer personalmente a su padre, Roberto Castillo, un trabajador de una pollería y militante peronista que el 12 de enero de aquel año fue secuestrado y desaparecido por un grupo de tareas del Ejército en su vivienda del barrio Sakura, en Burzaco.
Cuatro meses después de la desaparición de su papá, Castillo llegó al mundo y se convirtió en el séptimo hijo varón del matrimonio. Sin tener noticias sobre el paradero de Roberto, su mamá tomó una drástica decisión: solicitó que su hijo sea apadrinado por Videla, tal como lo establece la Ley 20.843.
Dicha normativa -sancionada en 1974 por el presidente Juan Domingo Perón- establece que el séptimo hijo varón debía ser apadrinado por el presidente en curso al momento de su nacimiento. Aunque la ley establece que por ser ahijado del Jefe de Estado goza de algunos derechos, su madre no lo hizo por ese motivo.
"Usó esa estrategia para ver si conseguíamos alguna información. Había presentado varios hábeas corpus, pero no sabíamos nada. Entonces decidió acercarse a Videla con la excusa del séptimo hijo varón”, contó Gastón hace unos años en una entrevista a Página 12.
Sin embargo, aquel padrinazgo no tuvo el efecto deseado, y recién tras décadas de búsqueda y lucha pudieron saber qué fue lo que pasó con su padre desaparecido: el 3 de agosto de 2009, el Equipo Argentino de Antropología Forense halló los restos de Roberto Castillo en el cementerio de Avellaneda, en donde fue enterrado como N.N. Según las autopsias posteriores, presentaba signos de haber sido asesinado.
Aquella noticia impactó en la familia, y llevó a Castillo a tomar una decisión: solicitó a la Iglesia Católica la anulación del padrinazgo de Jorge Rafael Videla. "No puede ser tu padrino quien mató a tu viejo. Es algo loco", expresó Gastón.
Tras una lucha contra el Arzobispado, finalmente en octubre de 2010 logró su cometido: el entonces arzobispo de Buenos Aires, cardenal Jorge Bergoglio -hoy Papa Francisco- decidió dar lugar a su pedido. A cambio, Gastón eligió a otro presidente como padrino: Néstor Kirchner.
"Quería que fueran Kirchner y Cristina, pero no puedo tener dos madrinas", relató Castillo, quien tampoco logró conocerlo a Néstor, ya que apenas dos días después de que se confirmó su padrinazgo, el 27 de octubre de 2010, murió.
El reconocimiento a un desaparecido
Un grupo de alumnos de la Escuela Secundaria N°78 de Burzaco realizó una investigación sobre la historia de Roberto y la familia Castillo, quienes vivían en el cruce de las calles Alfredo Bufano y Esteban de Luca, y de las consecuencias que marcaron sus vidas por la dictadura.
Así fue como decidieron presentar un proyecto de Ordenanza en el Concejo Deliberante de Almirante Brown para reconocerlo y mantener viva su memoria. El pedido: que una calle del barrio en el que vivía lleve su nombre.
En noviembre de 2010, el Concejo browniano sancionó la Ordenanza N°9341, en la cual establece que el tramo de la calle Julio Fonrouge, entre las calles Vallejos y Japón, en Burzaco, lleve el nombre de Roberto Castillo.



