La Suprema Corte de la Provincia de Buenos Aires publicó este martes en el Boletín Judicial la nómina de diarios inscriptos para la publicación de edictos judiciales. Lo llamativo es que, en el caso del Departamento Judicial de Lomas de Zamora, varias de las “marcas periodísticas” listadas se corresponden con diarios fantasmas: no editan un sitio web propio ni tienen redes sociales ni se conoce que tenga en circulación un producto impreso con su nombre.
Los diarios fantasmas habilitados para cobrar edictos en la Justicia de Lomas de Zamora
Son diarios fantasmas que no tienen sitio web ni redes sociales, pero figuran en la lista de la Suprema Corte para publicar edictos judiciales y cobrarlos.
La nómina de la Suprema Corte incluye 18 diarios, entre los que conviven medios reales como La Unión de Lomas de Zamora, y otros sobre los que es imposible encontrar rastros, como “El Bosque” de Banfield.
¿Qué implica figurar en esa lista? Los que aparecen están formalmente habilitados por la Suprema Corte bonaerense para publicar edictos judiciales, es decir, avisos legales que funcionan como notificaciones públicas ordenadas por los jueces cuando no es posible localizar a una de las partes.
La inscripción supone, en los papeles, que el medio cumple con ciertos requisitos básicos: edición regular, circulación en el ámbito del departamento judicial correspondiente y una estructura administrativa capaz de emitir comprobantes válidos que luego se incorporan a los expedientes como prueba de la publicación. Se utilizan especialmente en el ámbito civil y comercial, por ejemplo para notificar quiebras o sucesiones y son obligatorios. También para las comunicaciones de asambleas que tienen que hacer las organizaciones civiles.
En la práctica, integrar este registro avalado por la Suprema Corte habilita a los diarios a cobrar por un servicio obligatorio dentro del proceso judicial, con tarifas que se facturan por día y por cantidad de líneas publicadas. Por eso, la inclusión en la lista no es un dato menor: se trata de un negocio regulado y garantizado por el propio sistema judicial, que debería apoyarse en medios efectivamente existentes y con llegada real al público.
Cómo operan los diarios fantasmas
En ese marco, en la lista de diarios habilitados para el negocio de los edictos aparecen algunos casos curiosos. Los diarios “El Tiempo de Alte. Brown”, “La Ciudad” y “Tribuna” tienen todos la misma dirección en Adrogué. La única referencia web es en el portal “Ciudad Uno”, donde anuncian que todas las marcas pertenecen a la misma editorial. Hay algunas ediciones pdf disponibles en las que se publican edictos: no superan las cuatro páginas, tiene un diseño gráfico muy precario, y prácticamente no muestan contenido periodístico.
Otro ejemplo de dirección compartida está en Banfield. El diario “El Bosque” y “La Verdad” conviven sobre la calle Vieytes, en un domicilio donde lo que parece haber es una casa de familia. Ninguna de las dos marcas periodísticas contaría con sitio web ni redes sociales.
El Diario Sur se comunicó con algunos de estos "diarios fantasmas": el precio por la publicación de un edicto durante tres días era de 100 mil pesos.
¿Que mecanismo podría estar detrás de los diarios fantasmas? Se trataría de publicaciones creadas o sostenidas únicamente para cumplir con el requisito formal de la “difusión” de edictos, sin una actividad periodística real ni una circulación efectiva que garantice el carácter público de la notificación. Pueden montarse estructuras mínimas —a veces reducidas a un nombre comercial, una dirección administrativa y una inscripción judicial vigente— que permiten facturar avisos legales en un circuito cerrado y de bajo control.


