La perra Zoe fue dejada durante la madrugada atada a la tranquera de El Campito Refugio, en Monte Grande, junto a una bolsa de alimento y una emotiva carta. Desde entonces, la historia se viralizó y creció la preocupación por encontrar a su dueño, un hombre mayor con quien habría vivido durante 11 años. Desde la organización aseguran que todavía esperan poder reunirlos.
Buscan el reencuentro de Zoe y el jubilado: "Te parte el alma cómo ella mira la tranquera"
Zoe fue dejada en la puerta de El Campito junto a una bolsa de alimento y una carta de su dueño, con quien habría vivido durante 11 años. Entrevista al director del refugio.
Zoe fue encontrada durante la madrugada atada a la tranquera de El Campito Refugio, acompañada por una bolsa con alimento y una carta que habría escrito su dueño para explicar la decisión de dejarla. El caso rápidamente se difundió en redes sociales y medios de comunicación, mientras desde el refugio iniciaron una búsqueda para intentar reconstruir qué había ocurrido y, sobre todo, encontrar al hombre.
Según explicó Sergio, integrante de El Campito, no pudieron registrar el momento en que Zoe fue dejada en el lugar. Si bien el refugio cuenta con cámaras de seguridad, el vehículo o las personas que llevaron a la perra no quedaron registrados por los dispositivos.
“La dejaron durante la noche, madrugada, atada a la tranquera del refugio con una bolsa, con media bolsa de alimento, con la nota que publicamos pegada a esa bolsa”, relató.
La carta conmovió a quienes conocieron la historia y llevó al refugio a intentar una alternativa antes de pensar definitivamente en una adopción. La intención inicial fue encontrar al propietario y ofrecerle ayuda para que pudiera mantener a Zoe, incluso si no tenía las condiciones económicas para hacerlo.
“Lo que nos habíamos propuesto es ofrecer una ayuda”, explicó Sergio. La propuesta incluía hablar con quien tuviera dificultades para tener al animal, garantizar que la organización pudiera hacerse cargo de Zoe si en algún momento era necesario y también colaborar con alimento y otros gastos. “La intención era ayudarlo a que se reencuentren”, sostuvo.
Sin embargo, hasta el momento no apareció ninguna noticia concreta sobre el hombre. La enorme repercusión que tuvo el caso tampoco permitió encontrarlo.
Desde El Campito creen que la historia detrás del abandono puede estar relacionada con las dificultades económicas de una persona mayor. Sergio planteó como hipótesis que podría tratarse de un jubilado que cobra la mínima y que tiene problemas para afrontar un alquiler, sus gastos cotidianos y los de un animal.
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Cómo está Zoe en el refugio
Mientras tanto, Zoe permanece en El Campito. A sus 11 años, se mantiene activa, juega con la pelota y busca constantemente el contacto con las personas. “Es muy mimosa, tiene un carácter espectacular”, describió Sergio.
La principal preocupación está relacionada con su comportamiento frente a otros perros. Zoe no se lleva bien con ellos, aunque desde El Campito creen que puede tratarse de una reacción vinculada al cambio brusco de ambiente: pasó de vivir durante años en una casa a encontrarse de repente en un refugio donde conviven alrededor de 400 animales.
Por eso, mientras evalúan su comportamiento, sale atada y utiliza un espacio separado para poder estar tranquila. Pero hay una escena que conmueve especialmente a quienes la cuidan. “Te parte el alma ver cómo ella mira para el lado de la tranquera”, contó Sergio.
Buscan un tránsito, pero mantienen la esperanza
Desde el refugio ya comenzaron a trabajar en una posible adopción o tránsito, aunque mantienen abierta la posibilidad de que aparezca el dueño o algún familiar.
Buscan que quien la reciba entienda que, si finalmente aparece una persona que pueda acreditar el vínculo, podría producirse un reencuentro.
La enorme cantidad de personas que se ofrecieron para adoptar a Zoe abrió nuevas posibilidades para encontrarle un hogar, pero también permite pensar en una alternativa más cercana al lugar donde eventualmente pueda encontrarse su dueño. “Todavía seguimos esperando eso”, expresó Sergio.


