La Copa del Mundo volvió a instalarse en la vida cotidiana y también en la actividad comercial. En distintos puntos de Esteban Echeverría, comerciantes, emprendedores y gastronómicos observan cómo los partidos de la Selección Argentina modifican hábitos de consumo, horarios y formas de encuentro.
En El Jagüel, un emprendimiento familiar encontró una manera original de sumarse al clima mundialista. Se trata de El Rincón Casero, donde Agustina Fiurase y su madre comenzaron a elaborar pizzas con la imagen de Lionel Messi. La iniciativa surgió durante la previa del torneo y rápidamente llamó la atención de los vecinos.
Según relató la emprendedora, la propuesta tuvo una repercusión inmediata. Las pizzas comenzaron a despertar curiosidad entre quienes pasaban por el puesto que instalan por las tardes cerca del cajero del Banco Provincia de El Jagüel. Fotografías, comentarios y consultas se volvieron frecuentes, al punto de que la versión con la cara del capitán argentino pasó a ser la más solicitada.
La experiencia refleja una de las características que suele acompañar a los grandes eventos deportivos: la aparición de productos temáticos y propuestas asociadas al entusiasmo de los hinchas.
Sin embargo, el efecto del Mundial no es igual para todos los sectores. En gastronomía, algunos comerciantes advierten que los partidos alteran las rutinas habituales. En el bar temático VAR, decorado con camisetas, pelotas y cuadros vinculados al fútbol, las reservas comenzaron a concentrarse en horarios posteriores a los encuentros de la Selección.
Su propietario explicó que durante el primer partido de Argentina la actividad estuvo por debajo de lo habitual y que, para los encuentros programados en fin de semana, las reservas se desplazan hacia la noche. Mientras en una jornada normal los clientes suelen reservar con anticipación para horarios tempranos, durante el Mundial la demanda aparece una vez terminado el partido.
La situación también genera incertidumbre en otros establecimientos gastronómicos. Trabajadoras consultadas señalaron que resulta difícil anticipar cómo responderá el público durante los encuentros. Algunas consideran que muchas personas prefieren reunirse en casas particulares para seguir los partidos junto a familiares o amigos, una costumbre que suele repetirse de un Mundial a otro.
La tendencia también es observada por negocios especializados en comidas para compartir. Desde la casa de pastas Guggini, en Monte Grande, indicaron que los encuentros de la Selección suelen afectar negativamente las ventas, especialmente cuando coinciden con los horarios de mayor movimiento comercial.
Según explicaron, los clientes suelen optar por reuniones en domicilios particulares, con picadas o comidas informales, antes que salir a cenar. Frente a esa situación, el local decidió incorporar una pantalla para transmitir los partidos y ofrecer una alternativa a quienes buscan combinar gastronomía y fútbol en un mismo espacio.
Más allá de cada experiencia particular, distintos estudios y especialistas coinciden en que los grandes eventos deportivos pueden influir en el estado de ánimo social y generar cambios temporales en determinados consumos.
Investigaciones citadas por economistas muestran que, en distintas oportunidades, los países campeones del mundo registraron mejoras en algunos indicadores económicos. Sin embargo, los especialistas aclaran que no existe evidencia suficiente para establecer una relación directa entre ganar un Mundial y el crecimiento de una economía.
Donde sí parecen encontrarse efectos más visibles es en el consumo cotidiano. Analistas señalan que un mejor clima social puede favorecer compras vinculadas al entretenimiento, las salidas, la indumentaria deportiva o los encuentros entre amigos.
En un contexto donde el consumo continúa condicionado por la situación económica general, el Mundial aparece como un factor capaz de modificar conductas durante algunas semanas. Desde productos temáticos hasta nuevas estrategias comerciales, la competencia vuelve a demostrar que su influencia trasciende el campo de juego.
Una pizza con la cara de Messi que se volvió una atracción en El Jagüel
Lo que comenzó como una idea familiar durante la previa del Mundial terminó convirtiéndose en una de las propuestas más comentadas por quienes circulan por el centro de El Jagüel. Agustina Fiurase y su madre, responsables del emprendimiento El Rincón Casero, diseñaron una pizza decorada con la imagen de Lionel Messi.
La iniciativa nació mientras pensaban formas de sumarse al clima futbolero. Después de varias pruebas lograron concretar el diseño y comenzaron a ofrecerlo en su puesto callejero. La respuesta fue inmediata.
Según contó la emprendedora, muchas personas se detienen para observar la pizza, sacarle fotos o comentar la ocurrencia. Incluso quienes ya conocían sus productos se acercaron nuevamente atraídos por la propuesta mundialista.
El puesto funciona por las tardes cerca del cajero del Banco Provincia de El Jagüel. Allí, la pizza con la imagen del capitán argentino pasó a convertirse en el producto más solicitado durante las semanas de competencia.
El ánimo mundialista y su influencia sobre el consumo
Diversos especialistas sostienen que los grandes eventos deportivos pueden generar cambios temporales en el comportamiento de los consumidores. Aunque no existe evidencia concluyente de que ganar un Mundial provoque un crecimiento económico, sí se observan efectos vinculados al humor social y al consumo.
Estudios citados por economistas muestran que los países campeones registraron en varias ocasiones mejoras en indicadores económicos. Sin embargo, investigadores y especialistas advierten que esos resultados responden a múltiples factores y no pueden atribuirse exclusivamente al fútbol.
Donde sí aparecen señales más claras es en determinados rubros comerciales. El entusiasmo generado por la Selección suele impulsar la venta de productos deportivos, artículos temáticos y alimentos para reuniones familiares o con amigos.
Además, especialistas en economía conductual señalan que el estado de ánimo influye en muchas decisiones de compra. Por eso, un contexto marcado por la expectativa y el entusiasmo puede traducirse en un mayor movimiento comercial, aunque sea de manera puntual y limitada en el tiempo.
El Mundial también cambió las ventas en la calle
El clima mundialista también transformó la oferta en la vía pública. En los puestos de pochoclos aparecieron cajas con la imagen de Messi, De Paul y la Copa del Mundo para atraer a los más chicos, mientras que muchos vendedores ambulantes dejaron de lado por unas semanas los habituales auriculares, cargadores, guantes o gorros para ofrecer camisetas económicas de la Selección. La indumentaria celeste y blanca pasó a ocupar el lugar de los productos que normalmente predominan en las calles comerciales de la región.
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