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Los Delguy, la familia de Brown que se convirtió en sinónimo de deporte

Son al menos tres las generaciones que tienen personajes destacados en distintas disciplinas. Un legado que aún sigue dando frutos.

El apellido Delguy es sinónimo de deporte. De origen vasco, la familia echó raíces en la zona sur del conurbano, siendo Burzaco el lugar en el que más se la conoce y donde dejó su impronta.

Los clubes de esta localidad fueron la segunda casa de cada uno de los integrantes. El deporte –además del apellido- fue un nexo entre todos, y el talento hizo que varios lleguen a convertirse en reconocidas figuras dentro de este ámbito.

El primero fue Néstor Gabriel Delguy. Nacido el 5 de marzo de 1920 en Glew, comenzó a jugar a la pelota paleta en el Club de Burzaco. Su talento en dicho deporte lo llevó a convertirse en uno de los mejores pelotaris de todos los tiempos.

Las crónicas de la época lo describen como alguien capaz de jugar, con la paleta al revés, golpeando por debajo de las piernas, con un sueco, o con un ojo vendado. A lo largo de su carrera –que comenzó en 1946 y culminó en 1963- nadie pudo vencerlo. La revista El Gráfico lo llamó “el pelotari espectáculo”.

En el año 1992 falleció, no sin antes tener un merecido reconocimiento en el Club de Burzaco: la cancha de pelota paleta, aquella que lo vio nacer deportivamente, hoy lleva su nombre. Además, una plaza de Burzaco también fue nombrada Néstor Delguy.

Delguy tuvo un hijo, que no sólo heredo su nombre –también se llama Néstor- sino también el amor por el deporte. Sin embargo, no fue en la pelota paleta, sino en el básquet.

“El Nene”, como era conocido, comenzó a jugar a este deporte en Burzaco Fútbol Club. Su época más destacada fue cuando vistió la camiseta de Boca Juniors, convirtiéndose en una de las máximas figuras en la década del 60. Con el Xeneize fue campeón en 1965, 1966, 1967, 1969 y 1970.

Su buen nivel lo llevó a ser convocado para formar parte de la Selección Nacional y competir en el Sudamericano de 1968 y el Mundial de 1967. Fueron siete las presentaciones oficiales en las que vistió la albiceleste.

El linaje Delguy sigue con Gabriel y Héctor, hijos del hermano de Néstor padre, quienes decidieron incursionar en el rugby. Nuevamente, fue una institución de Burzaco la que los vio crecer: Pucará.

Gabriel tuvo su debut en la Primera en 1979 y también fue entrenador en 1994. Sin embargo, luego se mudó al Norte del conurbano bonaerense, “rompiendo” con la racha familiar de vestir la camiseta del Rojo. Lamentablemente, falleció en el 2003.

Su legado lo sigue hoy su hijo Gonzalo, capitán del club Hindú de Don Torcuatouno de los más reconocidos del país. Es, al momento, el único de la familia que no vistió la camiseta de Pucará.

Por su parte, Héctor debutó en 1986. Actualmente sus tres hijos de dedican al rugby: el mayor, Juan, y el menor, Iñaki, lo hacen en Pucará. El más conocido de los tres es Bautista, quien se destacó en el Rojo y hoy es uno de los pilares de Los Jaguares y Los Pumas.

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