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Sufrió lesiones, tuvo su debut olímpico y ganó una medalla histórica: la experiencia de Felipe del Mestre en Tokio 2020

El rugbier oriundo de Burzaco y formado en Pucará habló en exclusiva con El Diario Sur sobre su experiencia en Tokio 2020.

A los 27 años, Felipe Del Mestre cumplió un sueño inimaginable: subirse a un podio en los Juegos Olímpicos. Junto a Los Pumas 7, el rugbier oriundo de Burzaco y formado en Pucará obtuvo la medalla de bronce en Tokio 2020, que marcó un hecho histórico para el deporte argentino.

Tras su regreso de Japón y en pleno aislamiento por la pandemia del coronavirus, dialogó en exclusiva con El Diario Sur sobre la experiencia de participar de la cita máxima del deporte mundial.

¿Qué se siente ser medallista olímpico?

Es algo increíble. Debatíamos con los chicos si este era el objetivo más grande en nuestra vida. El objetivo principal era estar en Tokio. Una vez que clasificamos y empezamos la preparación nos dimos el lujo de aspirar a una medalla. Hicimos todo lo que estuvo en nuestro alcance y lo merecíamos un montón. Estamos muy contentos que no solo fue la primera medalla para nuestro deporte, sino que también fue la primera en Tokio para el país, lo cual tuvo mucha repercusión porque la gente se empieza a interesar y banca un deporte que está muy puesto en la mira.

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Cuando te citaron para ser parte del equipo para Tokio 2020, ¿cuál fue tu reacción y la de tus allegados?

Era uno de los objetivos que me había planteado desde que fui por primera vez con los Pumas 7. Este deporte (a diferencia del rugby de 5) es la posibilidad de jugar un Juego Olímpico y me parecía algo inimaginable hasta ese momento. Después de tantos años y tanto laburo, una pandemia de por medio con altibajos y lesiones, mi foco estuvo puesto ahí, aunque por momentos dudé un poco.

¿Cómo fue la experiencia en la Villa Olímpica con el resto de la delegación argentina y los deportistas de todo el mundo?

Muy linda, porque conoces un mundo de deportes y personas que siempre miras por televisión. Gente muy grosa a nivel deportivo que te das cuenta que son muy humildes. Luis Scola y Facundo Campazzo te cuentan sus experiencias y te preguntan por las tuyas, Santiago Lange viene y te charla. Te das cuenta que es algo genuino, la verdad que hubo una unión de pertenecer al mismo país y estar en el mismo edificio, es lo más lindo y valorable. Después a nivel internacional es increíble el intercambio cultural, estás comiendo al lado de gente de otro lado del mundo, de países que quizás nunca escuchaste. Ves a cada uno con sus costumbres, sus creencias y su cultura. Esto se da en muy pocos lugares del mundo.

Con respecto al torneo, tuvieron cruces con rivales difíciles. ¿Cómo fue el trabajo con el equipo? ¿Pensaban los partidos a medida que pasaban las instancias?

Tuvimos una zona complicada. Sabíamos que iba a estar la rivalidad directa con Australia, que era nuestro debut. Una vez que pasó, empezamos a jugar y nos dimos cuenta que estábamos para cosas grandes, porque el equipo estaba muy fuerte y le competíamos de igual a todos los rivales. Pasamos el grupo y sabíamos que los cuartos de final eran el punto de inflexión para aspirar a una medalla. Teníamos que meter un batacazo y se dio de una manera muy especial, porque nadie pretende jugar con uno menos casi todo el partido, menos en una instancia final y mucho menos contra Sudáfrica. Pero sacamos adelante el partido, lo pasamos y aspiramos a ir por todo. Nos tocó Fiji, que sabemos es el mejor del mundo, sentíamos que le podíamos hacer partido y se lo hicimos, pero no pudimos ganarlo. En el partido de tercer puesto con Inglaterra estábamos desesperados por obtener una medalla, nos propusimos regalarnos eso para nosotros mismos por todo lo que habíamos pasado en el último año.

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Después de terminar la participación en los Juegos Olímpicos, ¿cómo es volver a casa?

Estábamos esperando mucho compartir esto con la familia y los amigos después de estar más de un mes afuera. Fue un año muy cargado de intensidades en general, hubo emociones que son súper lindas pero desgastan mucho y dan ganas de bajar un cambio.

Decías al principio que este deporte es un poco mal visto, pese a eso, ¿crees que esto ayude a tener más apoyo?

Lo que hicimos en la cancha muestra un poco la unión de grupos y los valores que siempre se hablan. En Argentina la gente juzga mucho para bien y para mal, pero muchas veces lo que se comenta sobre el rugby es por culpa de algunas personas que no saben comportarse en sociedad. Nosotros no lo avalamos y queremos mostrar otra cara de lo que realmente es nuestro deporte.

En lo deportivo, ¿qué es lo próximo que se viene?

Todavía no me di el lugar a pensar en frío cómo quiero seguir. Después de un logro tan grande es difícil proponerse objetivos que quizás no puedan ser tan ambiciosos. El año que viene es el Mundial de Seven y me gustaría jugar un poquito con el club que hace mucho tiempo no juego en la modalidad de 15. Pero ahora tenemos un mes de vacaciones y quiero descansar después de un año durísimo.

¿Pensás en una posible participación en los Juegos Olímpicos de París 2024?

Para los deportistas en medio como adictivo, después de vivir algo así como lo que vivimos querás eso para el resto de tu vida. También es un camino muy largo de recorrido y por más que ahora por la pandemia estamos a tres años, primero quiero sentarme a pensar un poco lo que quiero para mi carrera. Ya no soy un pibe y quiero saber lo que lo que me queda por jugar, aunque de reojo mirás y pensás que sería lindo formar parte de otros Juegos Olímpicos.

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