Aylen Romachuk, taekwondista de 36 años de Almirante Brown, atravesó una compleja situación de salud durante su embarazo cuando, a mitad de la gestación, le detectaron un tumor llamado "Schwannoma" en la zona de las vértebras T12-L1, dentro del canal espinal. De esta manera, le afectó su movilidad y le provocó fuertes dolores mientras esperaba el nacimiento de su hijo.
La taekwondista de Almirante Brown que superó un tumor durante su embarazo y sueña con volver a pelear
La deportista de Almirante Brown cursaba su embarazo cuando le detectaron un tumor en la columna. Atravesó dos operaciones y continúa con su recuperación.
Según explicó ante El Diario Sur en Vivo, había comenzado a notar una molestia en una de sus piernas en los Juegos Bonaerenses de 2025. Al principio le costaba levantarla y patear, pero con el paso de las semanas el cuadro avanzó. “Yo conozco mucho mi cuerpo, cómo es el dolor muscular, cómo es el dolor tendinoso. Era rarísimo”, sostuvo.
"No me podía levantar de la cama"
En enero de este año, mientras cursaba el embarazo, una resonancia permitió detectar la presencia del tumor y un traumatólogo le indicó que debía consultar de manera urgente con un neurocirujano. A partir de entonces comenzó a atenderse para determinar cómo continuar con la gestación y tratar el problema sin poner en riesgo su salud ni la del bebé.
Mientras los días avanzaron, la movilidad de Aylen se redujo rápidamente. El tumor comprimió los nervios motores y caminar se volvió cada vez más difícil. De acuerdo a lo que contó, las medicaciones dejaron de ser suficientes para controlar las molestias y las parálisis comenzaron a ser frecuentes: “No me podía levantar de la cama, no podía caminar, agarrar a Malvina, mi nena de dos años”
Problemas tras la primera operación y el nacimiento de su hijo
El 17 de abril quedó internada en el Hospital Lucio Meléndez, donde fue estabilizada por los equipos médicos. Diez días después fue trasladada al Hospital Fernández para continuar el tratamiento. Allí se definió realizar una primera intervención para descomprimir la zona afectada y permitir que pudiera continuar con el embarazo.
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La operación se concretó el 4 de mayo. Al despertar, pudo levantar nuevamente la pierna y había disminuido el dolor. En ese marco, 7 recibió el alta y regresó a su casa nuevamente. Sin embargo, volvió a presentar dificultades para mover la extremidad. Poco después, el cuadro se agravó. Mientras cursaba el séptimo mes de gestación, comenzó a sufrir fuertes contracciones y regresó al hospital. Allí descubrieron que tenía una retención de cuatro litros de orina producto del daño provocado por la compresión de los nervios.
Según relató, una nueva resonancia mostró que el tumor se había expandido y los médicos resolvieron entonces que debía atravesar otra intervención: “Me dijeron: ‘Tenemos que volver a operarte'. Así que me operé el jueves de la cesárea y el viernes la segunda operación”.
Antes de las intervenciones, el equipo médico indicó aplicar las inyecciones necesarias para acelerar la maduración pulmonar del bebé. De esta manera, el 28 de mayo nació Lisandro, con un peso de 1,650 kilos y sin ningún inconveniente. Al día siguiente, fue sometida a la segunda operación. Esta vez se trató una de mayor complejidad, durante la cual los médicos retiraron parte de las vértebras para acceder a la zona y extraer la mayor cantidad posible del tumor. "Me dijeron que no me sacaron todo el tumor porque la raíz estaba en el pie y lo podía perder. Yo le pedía a Dios que me dejara jugar con mis hijos", afirmó.
La recuperación de la taekwondista
La recuperación, sin embargo, fue gradual. Después de las operaciones había perdido más de diez kilos y su cuerpo ya no tenía la fuerza necesaria para sostenerla. Por ese motivo, comenzó un proceso de kinesiología para recuperar movilidad. Primero logró sentarse, después ponerse de pie y finalmente dar sus primeros pasos. Los avances aparecieron de manera progresiva, aunque también atravesó momentos de incertidumbre por la posibilidad de no volver a caminar con normalidad.
“Los médicos me decían: ‘Mandá la señal igual, por más que vos veas que no se mueve. Mándala para que eso se empiece a reconstruir’”, recordó sobre los primeros días después de la intervención. Actualmente, Romachuk aseguró estar cerca de un 90% de recuperación.: “Me falta mucha estabilidad y equilibrio para poder sostener a los nenes y hacer algunas cosas en la casa, pero bastante bien para todo lo que pasé”.
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