Almirante Brown

"Estoy arruinado": El drama de un jubilado que sufrió dos robos en su panadería

Alfredo tiene su comercio desde hace años, pero en apenas cuatro meses fue víctima de robos en los que él fue brutalmente golpeado.

"Estoy arruinado": El drama de un jubilado que sufrió dos robos en su panadería
El Diario Sur

Alfredo y Graciela son una pareja de jubilados que viven en Burzaco. Desde hace años tienen una panadería, La Nueva Argentina, muy reconocida por los vecinos que hace poco cumplió su 60° aniversario.

Sin embargo, en el último tiempo el comercio ubicado sobre la calle Aristóbulo del Valle al 1300 fue víctima de dos violentos robos en los que su dueño fue brutalmente golpeado. El último ocurrió esta madrugada, cuando un grupo de delincuentes ingresó y se llevó todos los ahorros que tenían para pagar los insumos.

"La verdad que ya estoy arruinado. Es una situación muy difícil, es insostenible seguir teniendo el negocio. Por la situación que está el país bajamos 50% el trabajo y con estas cosas estamos peor todavía", relató Alfredo a El Diario Sur.

En el primer robo, ocurrido en julio de este año, cuatro sujetos armados ingresaron al comercio y llegaron hasta la vivienda de los dueños, ubicada en la parte de atrás. Los malvivientes golpearon a la pareja y se llevaron 40 mil pesos.

"Estoy arruinado": El drama de un jubilado que sufrió dos robos en su panadería — foto 1
El Diario Sur

La panadería "La Nueva Argentina" se encuentra desde hace 60 años en el barrio.

Tras lograr reponerse de ese mal momento, esta madrugada nuevamente sufrieron otro robo. Unos sujetos le robaron la llave a uno de los empleados y entraron mientras la panadería estaba cerrada. Redujeron a los empleados que preparaban los repartos y la mercadería, y luego entraron a la casa. 

Alfredo y Graciela se encontraban durmiendo y se vieron sorprendidos por los delincuentes. "Me decían 'dónde está la plata, dónde está la plata'. Les dije donde estaba y fueron a buscar a mi señora a la cama. Revolvieron todo, tiraron toda la ropa de los placares y a eso de las 6:30 de la mañana se fueron", relató el dueño.

Por el momento, la pareja y sus empleados continuarán trabajando con la panadería como lo vienen haciendo desde hace años, aunque el hombre de 64 años se replantea hasta cuándo podrá seguir con el miedo de ser víctima de un nuevo hecho de inseguridad.

"Estamos trabajando con la reja puesta. La gente se enoja, pero no entiende que tenemos que trabajar así. En dos meses fui golpeado dos veces en la cabeza. No se si voy a seguir con el negocio, no se puede vivir así", sentenció con preocupación.