Patricia Walsh, periodista, psicóloga social y dirigente de izquierda, murió a los 74 años luego de atravesar complicaciones de salud que la mantuvieron internada durante los últimos días en la clínica Suizo Argentina. Su fallecimiento vuelve a poner en primer plano una historia familiar atravesada por el terrorismo de Estado y una lucha por la memoria, la verdad y la justicia que también tuvo un capítulo importante en San Vicente.
Hija del escritor y periodista Rodolfo Walsh, Patricia mantuvo durante toda su vida el compromiso de reivindicar su legado y reclamar justicia por los crímenes de la última dictadura cívico-militar. En ese camino, uno de sus reclamos también estuvo ligado al distrito: pidió que la casa donde su padre pasó sus últimos meses, ubicada sobre la calle Rodolfo Walsh al 1300, se convirtiera en un sitio de memoria.
Cada 25 de marzo, al cumplirse un nuevo aniversario de la desaparición del periodista, organismos de derechos humanos, sindicatos y agrupaciones políticas marchaban en San Vicente para recordarlo. La movilización comenzaba en el Paseo del Bicentenario y terminó frente a la vivienda donde Rodolfo Walsh había vivido antes de ser secuestrado y asesinado por un grupo de tareas de la dictadura, el 25 de marzo de 1977.
Durante una de esas jornadas en 2018, Patricia Walsh reclamó la expropiación del inmueble para que pudiera convertirse en un espacio destinado a preservar la memoria histórica. "Esta casa tiene que ser un espacio para la memoria de San Vicente y de nuestro país", expresó entonces.
La vivienda había sido bombardeada y saqueada por las fuerzas represivas al día siguiente del asesinato de Walsh. Con el paso de los años, el lugar quedó en manos de particulares, una situación que Patricia cuestionó públicamente durante aquella movilización.
"Esta casa no puede seguir usurpada. No vamos a bajar los brazos porque tenemos memoria y queremos verdad y justicia. Por eso este lugar se tiene que convertir en un espacio para la memoria de San Vicente y de nuestro país", sostuvo frente a los presentes.

Una vida atravesada por la lucha por los derechos humanos
Patricia tenía 24 años cuando su hermana María Victoria fue asesinada por las fuerzas represivas y 25 cuando su padre fue secuestrado y desaparecido. Ambos crímenes marcaron su vida y su militancia, que también incluyó denuncias ante la CONADEP y declaraciones en las causas judiciales por los delitos cometidos durante la dictadura.
En 2001 fue electa diputada nacional por la Ciudad de Buenos Aires. Desde su banca impulsó la nulidad de las leyes de Punto Final y Obediencia Debida, que habían garantizado la impunidad de los responsables de los crímenes de lesa humanidad. La anulación fue aprobada por el Congreso en agosto de 2003, durante el gobierno de Néstor Kirchner.
También fue candidata presidencial en dos oportunidades y legisladora porteña entre 2007 y 2009. Su trayectoria política estuvo marcada por la defensa de los derechos humanos, los derechos de los trabajadores y las reivindicaciones sociales.
Hasta sus últimos años continuó participando de las causas vinculadas con los crímenes de la dictadura. En mayo de 2026 declaró en el juicio por la masacre de la calle Corro, donde reconstruyó el asesinato de su hermana y otros militantes.







