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Largas filas de trabajadores: comenzó la reactivación laboral en los countries de Canning

Se vieron colas para sacar seguros y en los ingresos a los barrios privados de Canning. El último rubro en ponerse en marcha es la construcción. La necesidad de volver a empezar.

A lo largo de esta semana las agencias de seguros de la ciudad de Canning amanecieron con largas filas en sus puertas. Esto ocurrió porque aquellas personas que trabajan en countries necesitan tener un seguro habilitante para poder cumplir con sus tareas. Ese permiso, a su vez, debe ser renovado cada 30 días hábiles a partir del momento en el cual fue otorgado.

Por esta razón, frente a la crisis laboral que generó la crisis de la pandemia del coronavirus, las filas de personas expectantes a recibir el seguro para obtener un trabajo no tardaron en aparecer en la ciudad de Canning.

Las filas de esta semana contaron con amplia presencia de los empleados de la construcción, la actividad que empieza a volver a paso firme en el marco de la flexibilización del aislamiento.

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De esta manera, largas filas dejaron al descubierto los primeros síntomas de una incipiente vuelta a la “nueva normalidad” en Canning. “Antes veníamos individualmente y ahora parece que volvimos a hace 6 meses atrás. Vinimos casi todos obreros porque necesitamos trabajar de inmediato”, explicó uno de los empleados que acudió a una de las agencias de seguros, en diálogo con El Diario Sur.

Para poder ingresar y trabajar en los countries cada empleado necesita contar con un permiso habilitante que debe ser renovado mensualmente Para poder ingresar y trabajar en los countries cada empleado necesita contar con un permiso habilitante que debe ser renovado mensualmente

Estos indicios también empezaron a reflejarse en las entradas de los countries, registrándose filas para el ingreso de los empleados, como ocurría en la “vieja normalidad” en Canning. Los empleados retiraban sus seguros habilitantes y luego se dirigían a los barrios privados.

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“En Los Naranjos, antes de la cuarentena entraban 200 empleados de obra y en este momento sólo permiten trabajar en obras que ya estén empezadas con un protocolo de un máximo de 50 personas. Por eso, los empleados tienen que apurarse a hacer los seguros, mientras que los propietarios tienen que conseguir los materiales entre tanta falta de stock”, explicó Juan Ballardín, administrador de Los Naranjos y Campos de Echeverría.

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Fabián Castía, presidente de Venado II, agregó su parecer acerca de la situación y ejemplificó refiriéndose al country que representa: “En Venado II estamos brindando la posibilidad de que la gente trabaje de esa manera. Habilitaron las obras prefabricadas y la verdad que estamos contentos porque ya contamos con bastante mano de obra al punto que empezamos a construir piletas por el boom que se están dando en Canning y a su vez culminando obras en las casas particulares que ya estaban iniciadas desde hace rato”.

Únicamente pueden trabajar 50 obreros en las obras de los countries debido a los protocolos de bioseguridad; antes de la pandemia lo hacían cerca de 200 Únicamente pueden trabajar 50 obreros en las obras de los countries debido a los protocolos de bioseguridad; antes de la pandemia lo hacían cerca de 200

No obstante, Ballardín completó su visión acerca del panorama de reactivación laboral haciendo hincapié sobre la tendencia que está creciendo en la ciudad. “A medida que vayan liberando se va a ir regresando a la normalidad. Ahora lo que está pasando es que se arma un cuello de botella en cada lugar porque se larga todo el mundo y todavía no está todo activado. Hoy hay mucha gente que quiere invertir en ladrillos porque de cierta manera se están cubriendo de la devaluación y están apurándose a terminar sus obras”, concluyó.

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La recuperación laboral en los barrios privados de Canning lentamente comienza a convertirse en una realidad y promete volver a ser una fuente de trabajo para muchos en la post pandemia.

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