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Canning: su hija se había quedado en Córdoba por la cuarentena y se reencontraron 228 días después

Un vecino de Los Rosales debió sortear diferentes trabas burocráticas para poder traer a su casa de Canning a la nena de once años, que había quedado en lo de su madre. "Lloramos y nos fundimos en un abrazo", dijo.

Luego de haber visto a su hija por última vez en el mes de febrero, Federico Olmedo Maule comenzó lo que se convertiría en una odisea. El vecino del country Los Rosales de Canning, la había visitado a la niña en la casa de su expareja en Río Ceballos, provincia de Córdoba, durante el verano. Sin embargo, la irrupción de la cuarentena dejó “stand by” toda posibilidad de verla y desde entonces arbitró todos los medios posibles para volver a reencontrarse con su hija de 11 años.

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Al ser abogado, recurrió al Comité Operacional de Emergencia, quienes en un primer momento no le respondieron los mensajes, pero luego de varios intentos le dieron el permiso de viajar, pero en condición de residente y tenía que quedarse allí en una casa. “Frente a esta situación, les expliqué que contaba con domicilio legal en Canning y que iría con un hisopado para buscar a mi hija y retirarme de la provincia sin descender del vehículo. Volvieron a ponerme trabas y tuve que recurrir a un amparo”, explicó Federico Olmedo Maule.

En medio toda la lucha judicial, la niña de 11 años ya había pasado más de 190 días sin poder ver a su papá. “Mi ex mujer me decía que mi hija ansiaba verme y que se encontraba muy triste, así como también estaba perdiendo contenidos escolares a pesar de la digitalización”.

El recurso judicial utilizado por el vecino de Los Rosales fue aprobado por el Juzgado Federal N° 3 de la Secretaria Civil y le permitieron viajar. Pero cuando se realizó el hisopado del coronavirus el resultado fue positivo. “Debido a ello tuve que realizar una cuarentena en mi casa y aislado de mi familia por 14 días más”, aseguró Federico. Una vez recibido el alta, el pasado martes emprendió viaje a Córdoba y volvió a ver a su hija luego de 228 días.

“No puedo describir con palabras la sensación que sentí al reencontrarme con mi hija, lloramos y nos fundimos en un abrazo que para ella y para mí fue eterno”, recordó el vecino de 49 años y completó con emoción: “Emprendimos el regreso que fue algo maravilloso en donde hablamos, reímos y lloramos nuevamente, pero fue un viaje que será recordado por siempre como uno de los mejores de nuestras vidas. Un viaje que afianzó más nuestro vinculo padre-hija”.

Federico Olmedo Maule – vecino del country Los Rosales de Canning

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“No puedo describir con palabras la sensación que sentí al reencontrarme con mi hija después de 228 días en los que pasamos tantos obstáculos”.

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