El 8 de febrero de 1911 se inauguró la estación de trenes George Canning, un hecho que marcó el inicio del desarrollo de lo que décadas más tarde se convertiría en la ciudad de Canning. La estación formó parte del ramal González Catán–La Plata y pertenecía a la Compañía General de Ferrocarriles en la Provincia de Buenos Aires.
La construcción, de estilo francés y ubicada entonces en medio del campo, fue pensada como un punto clave para el avance ferroviario en la región. Con el tiempo, ese edificio se transformó en el núcleo alrededor del cual comenzó a crecer la población local.
El nombre de la estación proviene del diplomático británico George Canning, quien fue ministro de Asuntos Exteriores del Reino Unido durante las Guerras Napoleónicas y tuvo un rol destacado en la relación con el Virreinato del Río de la Plata. Ese nombre fue adoptado luego por la localidad que se desarrolló en sus alrededores.
El ramal tenía una extensión aproximada de 90 kilómetros y unía González Catán con La Plata, atravesando, entre otras, las estaciones de Canning, Villa Numancia, Buchanan, Esquina Negra y Km 88. El proyecto pertenecía a un conglomerado franco-belga, la Compañía General de Ferrocarriles en la Provincia de Buenos Aires (CGBA), financiada por bancos europeos y presidida en la Argentina por Casimir de Bruyn y Rómulo Otamendi.
La estación, hoy conocida popularmente como “La Vieja Estación”, cuenta con ocho habitaciones y una estructura que combinaba funciones ferroviarias y residenciales. El edificio incluía una casa familiar, una sala de espera, la oficina del jefe de estación, la habitación del telégrafo y el sector de encomiendas.
Durante años, fue habitual que el jefe de estación viviera allí con su familia para cuidar las instalaciones. En ese contexto se instaló la familia Dominate, integrada por Hugo, jefe de estación, su esposa María y sus hijas Alicia y Teresa. En 1974, Hugo murió tras sufrir un accidente en las vías.
Tras ese hecho, la estación pasó a ser habitada por la familia García. Benito García asumió como jefe de estación y se mudó al edificio junto a su esposa Hilda y sus hijas Silvia y Miriam. Benito vivió en la estación hasta su fallecimiento, el 10 de septiembre de 2016. Desde entonces, el lugar quedó deshabitado y bajo el cuidado de su hija Silvia, quien conserva las llaves.
El cierre del ramal a Canning
En 1947, el ramal fue nacionalizado y, luego de distintos cambios administrativos, pasó a formar parte del Ferrocarril Belgrano a mediados de la década del 50. El último recorrido del tren se realizó en marzo de 1993, marcando el cierre definitivo del servicio.
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