Ya no son tan alarmantes las expresiones de mis colegaseditores de todo el país, desde el último encuentro el año pasado en Rafaela,Santa Fe. Saliendo de la Capital Federal y teniendo nuestra región como primer eslabónde la cadena, lo "local sigue prevaleciendo sobre lo "nacional, aquello quetenemos a tan pocos kilómetros nosotros pero nos resulta tan extraño, mucho máspara quienes son cientos esos kilómetros que los separa. Y lo local lo producenlas empresas periodísticas de cada lugar. Si existe alguna discusión (cada vez máspequeña) sobre el rol que juegan las empresas Google y Facebook en relación alperiodismo, sobre todo después de la desastrosa política de comunicación delgobierno nacional que adjudico al 70% de los recursos a estas empresas que noproducen contenido, solo lo distribuyen. Está claro que el gobierno no fueelegido para "hacer periodismo que luego distribuya en esas plataformas, sinoque son las empresas periodísticas las que ejercen esa misión, constituyendouno de los valores fundamentales de la democracia. Sin periodismo independienteno hay democracia ni república.
Claro que esta profesión no está exenta de riesgos. El miedoes la herramienta más poderosa que tienen los que no quieren ser investigados.La amenaza, el hostigamiento, la llamada anónima acorrala al periodista y losomete a la parálisis. Se sabe expuesto y en riesgo, él y sus afectos máscercanos. La autocensura lo acorrala y deja seguir el tema.
Por esto, la presentación del "Protocolo General de Actuaciónpara la Protección de la Actividad Periodística que presento en esta asamblea la Ministra deSeguridad de la Nación Patricia Bullrich parece ser el comienzo delentendimiento por parte de las autoridades nacionales que debía abordar laproblemática, que sin ser una solución en sí misma, sino un reconocimiento. Elperiodismo debe avanzar en su investigación con el mínimo peligro, el máximosecreto y la mayor reserva. De ninguna manera se propone reemplazar el accionarde la justicia, sino trabajar en paralelo a las denuncias que se realicen y ala puesta en marcha del andamiaje judicial.
Después de varias tropiezos en su gestión, que incluyo entreotros el grotesco de fotos montadas con ropas de combate o el anuncio dedetenciones que no se habían producido, aspiro y deseo que este protocolo noquede en un mero anuncio ni de "fulbito para la tribuna.
Este protocolo no es un privilegio, es una carga. Nopretendemos ser objetos de las historias sino contarlas, pero a veces no hayotra opción. German de los Santos, periodista del diario La Nación que publicouna investigación sobre el narcotráfico el Rosario debió huir de su ciudad yesconderse en otra ciudad, cambiar hábitos de vida y someter a su familia a serexiliado en su propio país.
Es deseable que este protocolo nunca deba ser activado,aunque esto sería una utopía. Mientras haya periodistas que cumplan su funciónhabrá que estar atentos y alertas. Decimos, publicamos, denunciamos lo quemuchas veces se calla, aunque se sabe. Es que el silencio también tiene unprecio y un costo, que afecta a la sociedad toda.
Buena Semana






