HISTORIA LOCAL

El Viejo Canning - Parte III

Tras la consolidación de los primeros countries, las últimas dos décadas fueron testigo de la explosión comercial que transformó a Canning en la ciudad que conocemos hoy. En esta tercera entrega, conversamos con los protagonistas de dicha transformación.

El Viejo Canning - Parte III
El Diario Sur

Las primeras dos entregas de nuestra saga "El Viejo Canning”cubrieron dos períodos bien definidos en la historia de la ciudad. En "ParteI”, nos adentrábamos en el viejo pueblo; desde la instalación de la estación decarga del ferrocarril que le dio el nombre, en 1911, hasta la llegada de CarlosPeisajovich y con él, el Country Mi Refugio, que fue puerta de entrada a lasegunda etapa de crecimiento. Pasaron cincuenta años entre uno y otro.

En "Parte II”, conversamos con Peisajovich, y estudiamosaquel periodo que vio la llegada de los primeros countries, hoy verdaderasinstituciones de la localidad. Entre la inauguración de Mi Refugio y la de laprimera etapa de Saint Thomas – inaugurada en el ’96, primero de los countries"modernos” -, pasaron cuarenta años.

Esta tercera entrega cubre el periodo en el cual eldesarrollo comercial cambió radicalmente la cara de Canning. Las ventanas detiempo elegidas no son azarosas; no solamente se coinciden con los hitos quemarcaron cada cambio de época, sino que también reflejan la vertiginosidad conla que la ciudad se consolidó. "El Viejo Canning – Parte III”, abarca poco másde diez años.

"La última etapa de Canning fue realmente la del desarrollocomercial, la del momento en que la gente o el mercado entendió cuál era elpotencial que teníamos en las manos”, explica César Giuggoloni, CEO del GrupoGIU; uno de los artífices que transformó aquel potencial en una realidad.

En el año 2006, se inaugura Canning Design -actualmente partedel complejo Plaza Canning -, a la vera de la Ruta 52; en ese momento, aún deuna sola vía con doble mano. La aparición del edificio fue imponente. Nosolamente era el punto más alto de Canning, y su edificación más grande, sinoque por su particular diseño – con una calle propia bordeada por los dosedificios originales, más una plaza interna con gazebos – daba la impresión deser una manzana transportada entera desde una ciudad que todavía no existía.

"Nosotros vivimos en Saint Thomas desde el año 2000. En esemomento, como desarrollista y como vecino, entendí que Canning tenía unpotencial, quizás no igual que el de Pilar, pero si parecido. Canning Design seinaugura en el año 2006, que fue cuando todos empezamos a tomar conciencia delo que teníamos en las manos”.

"Mucha gente de los barrios se iba de Canning, o lo pensabados veces antes de venir, porque no encontraba una cobertura comercial acordecon lo que residencialmente ya era la zona. En los primeros años 2000, estabala estación de servicio, un almacén, un ranchito en la esquina de Dupuy quevendía verduras y algunas cosas por el estilo, y no mucho más. No había unkiosko, no había una heladería, no existía un lugar de referencia que nos dieraidentidad. Cuando decíamos que éramos de Canning, nadie sabía dónde quedaba.”

Para el año 2006, cuando se inaugura Canning Design, esepotencial del que habla Giuggoloni comenzaba a aflorar. Para el mismo tiempo seinaugura el complejo Brisas, el primer shopping con locales de venta directa alpúblico en general.

Canning Design, tras una primera experiencia como uncomplejo como un complejo comercial dedicado al mercado de la construcción–"que era el más fuerte en ese momento”, explica César –, rápidamente sereinventa y empieza a tomar la forma de Lifestyle Center que hoy define a susucesor, Plaza Canning. Canning Design albergó el primer banco, algunas de lasprimeras oficinas, la primera sede de la Asociación Deportiva Country Canning,los primeros consultorios médicos y odontológicos.

"Nosotros creemos que la gente que viene a pasear o a viviren la zona, busca estar en contacto con la naturaleza, que es lo mejor quenuestra ciudad puede ofrecer. Entonces, en la esencia misma de Canning, existeeste contacto también con los avatares de la naturaleza. Eso hace que a vecessea más traumático venir a nuestro complejo, pero también la mayoría de lasveces nos permite disfrutar más lo que es el contexto del lugar”, explica Giuggioloni."Es también una cuestión de identidad. Yo no quería ni quiero que Canning seaLas Vegas u Orlando, sino que sepamos dentro de este desarrollo mantener yreforzar nuestra identidad.”

Tras el éxito inicial de Canning Design, a unos pocos metrosde distancia sobre la misma vereda empieza a gestarse otro complejo comercial,que hoy en día es uno de los buques insignia de la región: Las Toscas."Nosotros conocíamos el desarrollo de la zona, sabíamos que la Ruta se iba ahacer doble mano y sabíamos de todos los desarrollos de urbanizaciones que ibana aumentar la densidad de población. Desde el año 2004 que vivimos en SaintThomas, y todos los días pasábamos por esa esquina”, explica Walter Pérez,socio a cargo del complejo.

"Nuestra primera idea fue la de abrir algunos locales;después vimos que por el momento en el que estábamos, era posible pensar enalgo un poco más grande, como una galería. Cuando vimos que las marcas nosacompañaban, que era un buen momento, empezó a tomar forma la idea de hacer unshopping”.

"Descubrimos que en la zona, existía una demanda para estetipo de proyectos. Firmamos con Canning Multiplex, que fue parte importantísimade todo este desarrollo. Empezamos a trabajar para tratar de traer aMcDonald’s, que no fue nada fácil, y que nos obligó a construir una zonacomercial más grande de lo que originalmente habíamos pensado. En el fondo, delo que más estábamos convencidos es de que Canning necesitaba un lugar deencuentro, de esparcimiento. De hecho, ‘Un lugar de encuentro’ fue nuestroprimer slogan. Hoy en día, el entretenimiento es lo más redituable que tiene elshopping, así que el tiempo nos dio la razón en esa idea.”

Desde la inauguración de la primera etapa del complejocomercial, en 2007, Las Toscas formó parte activa del modelado de Canning comociudad. "Me acuerdo que en ese momento, hablé con Tomás Murphy, el desarrolladorde Saint Thomas, y le dije que nosotros podíamos hacer Las Toscas gracias a loque él había hecho con Saint Thomas. Tiempo después, él mismo me decía que LasToscas lo había ayudado a valorizar aún más su desarrollo. Nos convencimos deque las grandes ciudades necesitan grandes emprendimientos, y que si bien esuna zona natural, necesita un centro. Hoy Canning ya pasó a ser una ciudad ensí misma; de todos los distritos vecinos, Canning es un lugar de referencia”.

Si bien tanto Plaza Canning – en su primera etapa comoCanning Design- y Las Toscas ofrecían en sus pisos superiores algunas oficinas,es en 2010 que empieza a gestarse lo que sería el primer complejo dedicadoenteramente a este propósito: Amaneceres Office. El proyecto se desarrolló comoparte del abanico de Amaneceres, la visión de Alberto Forti y Sergio Bonzo, queen ese entonces incluía ya los primeros condominios de la ciudad, sobre lacalle Lacarra. Forti, al referirse a Amaneceres Office, explica como una máximadel urbanismo que "en los lugares residenciales, se pueden construir edificiosde oficinas; pero en los lugares de oficinas, no se pueden crear áreasresidenciales”. Entonces, tenía sentido acompañar el crecimiento de las áreasresidenciales, con la oferta de un lugar de trabajo que evite tener que viajarhacia la Capital Federal, lo que transformaría a Canning en lo que él llama "unhotel de campo”.

"Nuestro primer slogan, ‘El lugar donde trabajar será unplacer’, representó fielmente la filosofía detrás del proyecto. La posibilidadpara el empresario de trabajar en la misma ciudad en la que vive es unaganancia en calidad de vida, que es uno de los pilares de lo que ofrece Canningcomo ciudad. En ese sentido, creo que Amaneceres Office se transformó en unícono, que traccionó mucho del crecimiento que se dio en el sector, y quenosotros ya preveíamos que se iba a dar en el sentido del corredor Canning-SanVicente”, continúa Forti.

El proceso al que hacen referencia tanto Forti, como Pérez yGiuggioloni, la conformación de "Canning como ciudad”, aún continúa su marcha.La constitución de una ciudad va más allá del crecimiento demográfico, deldesarrollo inmobiliario o de la oferta comercial de una región geográfica.Implica una amalgama en la que el todo es más que la suma de las partes.

En nuestro país –y enparticular, en la Provincia de Buenos Aires -, hecho de inmigrantes "nómades” yextensísimas áreas de tierra, fue inevitable el desarrollo de la actividadprimaria, y con ella, la necesidad de medios de transporte para las mercaderíasde dicha actividad. La extensión del ferrocarril demandó estaciones de carga,que funcionaron de anclaje para el establecimiento de comunidades, que llevaronluego al desarrollo de una ciudad. Pero no fue el campo, ni la estación deferrocarril, ni tampoco el dictamen político lo que transformó aquellas postasen comunidades; sino el desarrollo de una identidad. Es necesario, primero, unproceso de autoreconocimiento en el que puedan fijarse valores, tradiciones eintereses comunes desde la partes, para darle entidad al todo.

Quizás con algo de este concepto de identidad en mente, enel año 2001, Horacio Akselrad y María del Rosario Moore, abren las puertas de Grilli CanningCollege. La historia se empieza a forjar en el año ’96, en la instituciónmadre, el Colegio Grilli, en Monte Grande.

"En ese momento se contacta con nosotros Esteban Edelstein,de la inmobiliaria Castex Propiedades, diciéndonos que habían estudiado avarias escuelas del distrito, y que tenían una propuesta para nosotros. Nos encontramosen lo que hoy es Boulevard Dupuy, que todavía no existía, y él me cuenta quedentro de tres años iban a lanzar Campos de Echeverría, que ahí iban a vivirtrescientas familias y que ellos estaban interesados en complementar la ofertadel barrio con la de una escuela, y que de las del distrito la propuesta quemás les había gustado era la nuestra”, cuenta Akselrad.

Aquel colegio que estaba proyectado para recibir a cienalumnos, recibió más de doscientas cincuenta inscripciones en su primer año devida. La oferta transversalmente bilingüe de Grilli Canning College, diferentea la de Colegio Grilli, supo responder a la demanda de esta nueva población queno sólo incluía a Campos de Echeverría, sino también a la de todos aquellosbarrios que, empezando por Saint Thomas, consideraban a Canning como un lugarde vivienda permanente, y no sólo de fin de semana.

"Nosotros intentamosinculcar en nuestros alumnos esa idea de identidad, trabajando desde elreconocimiento de nuestros orígenes como ciudad”, comenta Akselrad. "Cuando anuestros alumnos les preguntan de dónde son, hoy contestan que son de Canning”,agrega Charo.

Algunos de los que formaron parte de esos orígenes, sonquienes también ayudaron a dar forma a la etapa más reciente de la historia deCanning. Lo que en los años setenta nació como un corralón de materiales, acargo de Armando Vedovato, hoy es Casa Armando, una empresa dedicada a laprovisión de insumos para la construcción que ha sabido acompañar elcrecimiento de la ciudad que lo vio nacer.

"Ese crecimiento que hoy se ve, que uno como joven y comociudadano de Canning lo ve, para nosotros significó una apuesta a una historia de vida. A lacerteza de que ese crecimiento se iba a dar. Pusimos desde el primer momentotodo nuestro mayor esfuerzo en la empresa, en la familia. Ya para esa época enla que empezamos a dar el salto, nosotros veiamos ese crecimiento, e hicimosuna apuesta fuerte en que la empresa crezca y en que la región crezca”, explicaAgustín Vedovato, que junto a su hermano Mauricio hoy lleva las riendas deArmando.

En el recorrido de sus últimos veinte años de historia, enel momento en el que Canning da el más reciente paso en su establecimiento comociudad, la conformación de su identidad no ha sido el único desafío que debióenfrentar.

Inclusive como amenaza a aquella unidad que el desarrollo deuna identidad requiere, y a un nivel más tangible también como restricción a sucrecimiento, la posicióngeográfico-política de Canning hizo que durante años, la ciudad crezca "a lasombra”. Originalmente emplazada en su totalidad en el Partido de EstebanEcheverría, su situación se complejiza cuando la fundación del Partido deEzeiza toma como límite la Ruta 52 –que de alguna manera, olvida que sobre sutraza está naciendo una localidad -, y más adelante cuando la zona deinfluencia se expande en el sentido del ‘Corredor Canning-San Vicente’,abarcando también los Partidos de San Vicente y Presidente Perón. Durante años,fue de todos y no fue de nadie. Canning quedaba lejos, y vivía poca gente.

"En conjunto con un grupo de empresarios, que veíamos elpotencial de la zona y que entendíamos la necesidad de contar con obras paralograr un crecimiento más armónico, nos tuvimos que hacer cargo hace algunosaños de ciertos aspectos de infraestructura: se asfaltaron algunas calles, seconstruyeron cordones de vereda, paradas de colectivo…dentro de lo que estaba anuestro alcance, tuvimos que hacernos cargo los privados de realizar esostrabajos”, explica Akselrad. "Inclusive, en algunos aspectos planteamos nuestravoluntad de hacernos cargo de obras de base que entendíamos que la zonanecesitaba y que no eran atendidas. Planteamos, entre otras cosas, laposibilidad de hacer un fideicomiso para obra hídrica. Ninguna de esaspropuestas tuvo la respuesta gubernamental que necesitábamos en el momento”,agrega en la misma línea César Giuggioloni. "Más allá de los medios, lo centrales contar con políticas gubernamentales que acompañen y que contengan estedesarrollo, que nos permitan crecer en forma armónica”.

La Av. Sargento Cabral, que junto a Boulevard Dupuy y laRuta 52/58 completa el triángulo de circulación, vio su primer plana de asfaltocuando se instaló Mi Refugio, y la mayor parte de su trazado se completó porobra de la iniciativa privada, impulsada por los countries que desde entonceshabían crecido a su vera, ante la reiterada negativa desde quienes entoncesocupaban el cargo municipal. Tras casi medio siglo desde aquel primer asfalto,por primera vez en el año 2012 el Municipio de Esteban Echeverría toma a sucargo la obra de repavimentación, atendiendo a un reclamo histórico y mejorandola circulación no sólo a los barrios ya existentes, sino a los nuevosemprendimientos que hoy suman a la consolidación de Canning.

"Así como sabemos quehay muchas cosas que aún faltan, también se debe reconocer lo que se hizobien”, continúa Akselrad.

"Durante muchos años, Canning crecía según quien construía,cada uno para su lado, cada uno lo que le parecía. Hoy veo más obras deplanificación desde el sector municipal”, explica también Alberto Forti. "Yocreo que está creciendo, está haciéndose parte de esta infraestructura que laciudad reclamaba, como el asfalto, la planta de tratamiento de El Jaguel, quenos va a permitir tener cloacas, la ampliación del tendido eléctrico. Son unmontón de cosas que tenían que hacerse, yse están haciendo desde el Municipio. Lo que nos falta es coordinar unplan integral que sea previsible, que nos marque la pauta a los desarrolladoresde como continuar este crecimiento, de que hace falta en cada lugar. No podemospedirle todo al municipio. Esto es una alianza estratégica entre privado ypublico. No puede solo el sector privado, menos puede solo un sólo privado,pero tampoco puede solo el Municipio. Las fuerzas vivas que tiene protagonismoen Canning, tenemos que seguir generando esos espacios de trabajo en conjunto”

"Los dos municipios (N. del A.: Ezeiza y Esteban Echeverría)han trabajado mucho por Canning en estos últimos años. No podemos tampoco serinjustos: tanto el impulso que le ha dado Granados, como el trabajo deinfraestructura que hizo Fernando Gray, han marcado una diferencia absoluta. Nonos podemos olvidar que hace unos años atrás, tres gotas de lluvia hacía que laEscuela 9 estuviera con medio metro de agua adentro. Y si se inundaba laEscuela, significaba que todos los barrios que hay detrás estaban inundados”,comenta Akselrad, en referencia a la obra hídrica encarada por el Municipio deEsteban Echeverría sobre la cuenca del Arroyo Maldonado, que solucionó uno delos problemas históricos de la localidad.

"Estuvo muy bien también el asfaltado de la calle Lacarra,en el trayecto que une la Ruta con Sargento Cabral. Estuvo muy bien también laconstrucción de Sargento Cabral. Y estascosas desde el colegio también hablamos con los padres, recalcamos laimportancia de que cuando vengan a vivir a Canning hagan el cambio de domicilioy voten en Canning, que vean el resultado de su voto, que realmente seconviertan en ciudadanos de Canning”, explica en la misma línea.

Es ridículo pensar que en la imaginación de la CompañíaGeneral de Trenes, en 1911, ponerle el nombre de George Canning a una estaciónde carga en un área rural daría fruto a nuestra localidad. Tampoco, quizás, enla imaginación de la pionera familia Cresmani, o de aquellos fundadores, comoPeisajovich, Braslavsky o Murphy, que vieron por primera vez el potencial quela zona ofrecía. Sin embargo, se gestaba desde entonces lo que en los últimosaños se transformó en nuestra ciudad, y que hoy se embarca en la parte másabstracta y también más compleja, que es la conformación de su identidad. Enpalabras de César Giuggoloni, "Canning es un árbol de peras, que hemos sabidoregar durante muchos años y que, quiera o no, va a dar sus frutos. Es imparable,como la naturaleza”.