Azucenafue inscripta en el Registro Civil de Piñeyro por su padre, FlorentinoVillaflor, como nacida el 7 de abril de 1924 en su domicilio de la calleUruguayana 2730, de madre desconocida. Emma Nitz, la madre, tenía 15 años deedad, no quiso reconocer a su hija, ni criarla, así que Florentino le pidió asu hermana mayor, Magdalena, que lo hiciera. Mantuvo una buena relación con papá Florentino, que la veía regularmente, perono así con Emma. Cuando cumple 15 años, sin embargo, su madre se presentó en elRegistro Civil para denunciar como propia esa hija que había negado y logra quevuelva a vivir con ellos. Azucena debeabandonar sus estudios e ir a trabajar, primero como obrera del vidrio, y luegocomo telefonista en Siam. Allí conoce a quien luego será su marido, un delegadode sección que se llama Pedro Carmelo De Vicenti.
Cuando cumple los 21 años vuelve a vivir en lo de Magdalena, lo que constituyeuna fiesta familiar, y el 11 de agosto de 1949 se casa con Pedro. De esematrimonio nacen cuatro niños: Pedro, Néstor, Adrián y Cecilia. Ambos abandonanla fábrica Siam y ponen un pequeño almacén; con el tiempo, dejan de pasarpenurias económicas, Pedro adquiere un camión con el que hace transporte depetróleo, compran una casita en la calle Crámer, cerca del viaducto deAvellaneda, y hasta construyen en el generoso terreno una casa más cómoda.
Néstor inicia su militancia a principios de los 70, con gran oposición de supadre y menos de su madre, que comparte algunas de las cosas que dice. Cuandoes secuestrado, en 1976, Azucena se lanza a la calle, a tratar de buscarinformación de su paradero como tantas otras. Es en una de esas esperas, en lasede del Vicariato Castrense, en que lanza la idea de ganar la Plaza de Mayo,para lograr ser atendidas por el Presidente Videla.
Algunas la siguen, y soncatorce ese 30 de abril de 1977, pero en los sucesivos encuentros fueron más, yante la requisitoria policial de que no hay permiso de reunión, circulen,comenzaron caminar en círculo alrededor de la pirámide. La primeramarcha tuvo lugar un sábado, y apenas tuvo repercusión; la segunda fue unjueves y desde entonces se convirtió en costumbre realizarla todos los jueves,en torno a las tres y media de la tarde.
"Hasta ese momento mi mamá era un ama decasa que se ocupaba de sus hijos y del marido. Siempre preparaba la comida almediodía, o la encontrabas cebando mate a la tarde y ayudando con las tareasescolares y extraescolares, pero a partir de ese momento al mediodía me dejabala comida preparada y salía a tener su actividad. Iban a muchas iglesias ahablar, me acuerdo de Novak en Quilmes. afirmó su hija Cecilia en el juicio ala Esma.
Azucena era quien organizaba en el barrio alos vecinos para conseguir cosas, como el gas natural. Cuando despareció suhijo Néstor, levantó firmas entre los vecinos para que le ayuden a decir queera un muchacho trabajador, buen vecino y solidario. "Creo que así fue, que loque hizo por Néstor lo hubiese hecho por otros: era mujer de armas tomar, queno se iba a quedar quieta.
En aquel grupo que buscaba a sus parientesdesaparecidos se había infiltrado el ex teniente naval Alfredo Astiz. Surol fue determinante para concretar los secuestros. No sólo manejaba lainformación íntima del grupo, sino que conocía los movimientos de cada uno deellos. Sobre todo de Azucena, que se había convertido en uno de sus objetivos."Decía que tenía a un hermano desaparecido. Ese día estaban juntando dineropara publicar una solicitada y él los fue marcando uno a uno, señaló TatyAlmeida, de Madres, Línea Fundadora. "Aquella tarde, él usó la excusa de quetenía un billete grande y necesitaba cambio para hacer su aporte. Así, fuepreguntando a los que quería marcar si tenían cambio, saludándolos,identificando a la gente ante el grupo de tareas.
El 8 de diciembreAlfredoAstizhabía dado la señal denunciando la reunión en la iglesia de la SantaCruz, en la cual secuestraron cinco personas además de Teresa Careaga y MaríaPonce, ambas madres de desaparecidos y la monja francesaAlice Domon.Azucena Villafor estaba en la casa de Emilio Mignone trabajando conla esposa de éste y otras madres, muy asustadas por lo sucedido, para terminarun remitido con los nombres de sus hijos desaparecidos. El día 9 de diciembre,Azucena y otras madres entregaron los originales del remitido, el dinero y lasfirmas que avalaban su publicación.
El 10 de diciembre iba a salir lasolicitada con la primera lista de nombres, apellidos y documentos de laspersonas que buscaban. Azucena no dijo nada en su casa: "La cara de mi mamá noera la misma, tenía los ojos más salidos, cara de preocupación, ojos llorosos,yo esperaba a las diez de la noche porque empezaba una novela de Migré, y ledigo: ¿Mamá, qué te pasa, estás rara?. "Lo que pasa, le dijo Azucena, "esque se llevaron a un grupo de madres de la Iglesia Santa Cruz pero no sé cómocontárselo a tu padre. A la mañana, cuando te levantes a cebarle mate antes deque se vaya a trabajar, se lo decís, le dijo su hija. Al día siguiente, supadre se fue a trabajar, Azucena salió a comprar el diario con la solicitada,compró facturas y volvió a la casa. Golpeó la puerta del cuarto de Cecilia: "Medijo: Nena. ¿Qué querés comer?, ¿carne o pescado?. Yo le dije pescado, y ellame dijo: Qué suerte, así voy a comprar otro ejemplar del diario porque éstesalió borroso.
Al día siguiente,el10 de diciembre,Día Internacional de los Derechos Humanos, les publicaron el anuncio en unperiódico y esa misma noche Azucena Villaflor fue secuestrada por un grupoarmado clandestino de la Armada en la esquina de su casa de Sarandí,Villa Dominico, enAvellaneda,Buenos Aires. La golpearon paraintroducirla en un auto pero ella se tiró al suelo y gritó. Entonces lagolpearon más. Según testimonios, fue recluida en elcampo deconcentraciónde laEscuela de Mecánica de la Armada, ESMA. Lallevaron al altillo, el lugar en donde depositaban a los secuestrados quemantenían más en secreto. Sólo una semana permaneció Azucena en la ESMA, al cabo de ese tiempofue llevada en un "vuelo de la muerte" y arrojada viva al mar,atontada con "pentonaval" (así llamaban los marinos al pentotal queinyectaban a los secuestrados que tiraban al Río de la Plata).
El 20 de diciembre de1977comenzaron a aparecer cadáveresprovenientes del mar en las playas de laprovincia de Buenos Airesala altura de los balnearios de Santa Teresita y Mar del Tuyú. Sinrealizar más averiguaciones las autoridades locales dispusieron de inmediatoque los cuerpos fueran enterrados como NN en el cementerio de la cercanaciudad de General Lavalle, hasta que en 2005, el Equipo de AntropologíaForense la identificó.
Carmelo, su esposo, murió antes del retorno de la democracia. Nunca supo qué pasó conAzucena. María del Rosario los visitaba los sábados a la tarde, les contabanovedades y Carmelo se sumó los jueves a las rondas de las Madres. "No podíasoportar la vida sin mi mamá dijo Cecilia: todos los días creía que iban avenir, que se la habían llevado para darle un susto porque no tenía militanciamás que en la búsqueda de saber qué había pasado con sus hijos, así que semuere de tristeza. Era habitual encontrarlo a las tardes sentado en la puertade casa, mirando a la avenida Mitre, llorando y esperando que Azucenavolviera.
A pesar de semejante despliegue represivo,Azucena venció a los militares el mismo día de su secuestro, pues la solicitadaapareció a toda página en el diario La Nación, rompiendo el muro de silencioque desde abril de ese año, las Madres buscaban quebrar.
Azucena buscó a su hijo durante doce mesesy diez días, cuando a ella misma la secuestró un comando de la marina, el 10 dediciembre de 1977. A pesar de la sangría y de la omnipotencia, la dictadura nopudo impedir que Azucena Villaflor, diera el impulso vital para la creación deMadres de Plaza de Mayo.
Azucena Villaflor, valiente madreprotagonista de su inicio no alcanzó a ver los logros que ha obtenido laorganización pero su ejemplo y sus ideas se multiplicaron hasta extenderse entoda Argentina y aún más allá de sus fronteras. Madres de la Plaza de Mayo setransformó de una reunión informal en un movimiento que perdura como uno de losmovimientos más ejemplares del mundo.
El 8 de diciembre de 2005, las cenizas deAzucena Villaflor fueron enterradas bajo azucenas blancas y claveles rojos,junto a la Pirámide y frente a la Casa de Gobierno, en laPlaza de Mayo,en solemne ceremonia encabezada por su hija y familiares de otros desaparecidos






