ROBERTO PERFUMO

Hasta siempre "Mariscal"

Futbolista, entrenador, periodista deportivo. Su muerte sorprendió a todos. Se llevó consigo una parte importante de la historia del fútbol argentino.

Hasta siempre "Mariscal"
El Diario Sur

Temperamental. Aguerrido. Seguro. Fuerte. Ordenado. Mil y unacaracterísticas sirven para intentar explicar cómo era dentro de una cancha. Elresumen es más simple: Roberto Perfumo fue uno de los mejores zagueros delfútbol argentino. Jugador de una época donde el reglamento daba vía libre amuchas infracciones. "Si jugara hoy, no sé cuántos partidos terminaría”,reconoció en más de una ocasión.

Roberto Alfredo Perfumo nació en Sarandí, Provincia de Buenos Aires,el 3 de octubre de 1942. Comenzó a tener contacto con el fútbol amateur en 1957en el equipo "Pulqui", de su barrio. En 1960 debutó en la quintadivisión de River Plate y poco tiempo después pasó a formar parte del plantelde Racing Club de Avellaneda, en donde haría historia.

En la Academia debutó en enero de 1964 en Santiago de Chile frente alFlamengo. En sus comienzos se desempeñaba como volante, pero en la reserva deRacing comenzó a jugar de segundo marcador central, sobre la izquierda.

Su debut en la Primera División se produjo de la mano de Néstor Rossicontra Ferro Carril Oeste y perdieron 1 a 0. En Racing demostró ser uno de losmejores defensores del país, al conquistar sucesivamente el campeonatoargentino, la Copa Libertadores y la Copa Intercontinental. En todos esostorneos la figura de Roberto se destacó por encima de la de sus compañeros ysus actuaciones merecieron todo tipo de elogios. Sin duda buena parte deresponsabilidad en su enorme proyección como futbolista la tuvo la llegada deJuan José Pizzuti -su director técnico- que lo colocó a la derecha y lo convirtióen uno de los mejores zagueros del fútbol argentino. "Vas a ser el mejordefensor central del fútbol argentino” supo decirle este técnico alguna vez,casi como un clarividente o dándose cuenta de las cualidades con las quecontaba el "Mariscal”.

"Póngalo igual, aunque esté lesionado. ¿Sabe lo que es para undelantero rival salir a la cancha sabiendo que enfrente está Perfumo?”. El CocoBasile, compañero de zaga y amigo de toda la vida, le explicaba a Juan JoséPizzuti que Roberto debía jugar siempre. Su sola presencia intimidaba a losadversarios y tranquilizaba a los suyos.

En Inferiores de Racing jugaba de seis, volante central de la época.Cuando los que usaban ese número bajaron a la línea defensiva, él se quedó enel medio, pero el técnico luego los convenció a él y Basile de formar la duplacentral para el Racing del 66. El primer campeón del mundo de la Argentina, enel que Roberto debió acostumbrarse a esquemas muy ofensivos. Todos iban alataque y quedaba muy desprotegido para los contraataques, por eso a vecesabusaba del golpe fuerte, en una época en la que los referís no tenían el rigordisciplinario de ahora.

Ganó todo en Racing: torneo local, Libertadores e Intercontinental.Por aquella época nadie negaba que era el mejor zaguero del país. Se recuerdantremendas batallas con Estudiantes, símbolo del contrapunto futbolístico con laAcademia en aquellos años. Y una patada descomunal a Pachamé. Se ganó laconvocatoria a la Selección Argentina. Tuvo un golpe fuerte: el empate antePerú en cancha de Boca por las Eliminatorias de México 70. Por primera vez, laalbiceleste quedó afuera de un Mundial por Eliminatorias. De todas maneras,vistió la camiseta nacional en dos campeonatos: Inglaterra 66 (en donde brilló)y Alemania 74.

El Cruzeiro de Brasil lo compró en 1971, año en que las transferenciaseran mucho menos habituales que ahora, reservadas para cracks. Ganó tres vecesel campeonato Mineiro y una vez la Copa Sul Minas. Debió acostumbrarse a otroestilo. "Si no devolvías una pared, después no te pasaban la pelota. Unaderrota no se vivía como una tragedia”, contó alguna vez. Compartió equipo configuras históricas, como Tostao y Dirceu Lopes.

Volvió a la Argentina en 1975, llamado por Angel Labruna para terminarcon la sequía de 18 años sin títulos de River, objetivo conseguido en el primercampeonato con Roberto con La Banda. El Feo apostó a la experiencia (32 años)del Mariscal para armar la pareja central con Héctor Artico, quien llegabadesde Talleres de Córdoba. Más tarde, a Artico lo reemplazó un tal DanielPassarella, último campañero de zaga de Perfumo. Imposible olvidar a unmediocampo histórico: Jota Jota López, Merlo y el Beto Alonso.

Se recuerda una anécdota de Maradona: "Jugábamos Argentinos-River, voypara adelante a una pelota y Perfumo me pegó una patada terrible en la pierna.Volé y caí al piso con un dolor enorme. De repente veo que él me habla y medice: ‘Nene, ¿estás bien?’. Yo le digo: ‘Sí, sí, señor’. Tenía un sustobárbaro”. Roberto dejó el fútbol en 1978, con 38 años.

Pasaron los años y en muchas encuestas sobre la Selección Argentina detodos los tiempos fue incluido como uno de los mejores centrales. Y nadie dudade que en Racing fue el top de la historia en ese puesto.

Su carrera como entrenador la inició en Sarmiento de Junín en 1981."En la primera práctica me temblaban las piernas la hablarles a losfutbolistas”, contó en una de sus columnas en Olé. No fue positiva esaexperiencia: lo echaron por malos resultados y luego el equipo descendió aPrimera B. Perfumo le inició juicio al club y eso tuvo un costo: un acuerdoentre las sombras de los dirigentes argentinos determinó no contratar aentrenadores que le hayan iniciado acciones legales a cualquier institución.Por años no dirigió y se alejó del rubro: puso una empresa textil en Mar delPlata.

En 1992 tuvo un sorpresivo regreso, cuando fue llamado por JuanDistéfano para Racing. "Tenía ganas”, contó al asumir. Tuvo a cargo a ClaudioGarcía y Rubén Paz entre las figuras. Racing jugó buenos partidos y se recuerdauna goleada a River en el Cilindro, pero el ansiado título no llegó y al tiempodebió dejar el plantel: había separado a Paz del equipo y los hinchas exigíanel regreso del charrúa.

En 1992 dirigió a Olimpia de Paraguay, en 1993 fue contratado porGimnasia y Esgrima de La Plata y obtuvo el único título oficial en la historiadel club: la Copa Centenario, al vencer a River en la final. En aquel conjuntocampeón ya se lucían los Mellizos Gustavo y Guillermo Barros Schelotto.

Tras alejarse del Tripero, no volvió a ponerse el buzo de entrenador.Se recibió de psicólogo social, dio charlas y trabajó en diversos medios decomunicación. Estuvo en el arranque de Hablemos de Fútbol, por ESPN, y tambiénfue columnista de Olé con la contratapa de los martes. Durante la presidenciade Néstor Kirchner fue secretario de Deportes de la Nación y desde el 2009formaba parte de las transmisiones televisivas como comentarista de Fútbol paraTodos. Recientemente, acababa de iniciar un programa en radio Nacional junto aHoracio Pagani.

Los problemas de salud empezaron cerca del 2008 cuando  fue operado en la Clínica Suizo Argentina delcorazón de manera mínimamente invasiva por el pionero cardiólogointervencionista Luis de la Fuente, mediante una angioplastia coronaria concolocación de stents. Pero eso poco iba a tener que ver con su fallecimiento.

En la madrugada del 10 de marzo de 2016, más exactamente a las 2.26 dela madrugada, sufrió un aneurisma  queprovocó que se desplome mientras bajaba unas escaleras de un restaurante enPuerto Madero. Esto le generó una grave fractura de cráneo. El reconocidomédico Roberto Paladino, había sido su acompañante esa noche y contó "Dos horasestuvimos comiendo y en determinado momento fue al baño y sufrió un vahído, unaneurisma, no se sabe bien qué, nos desesperamos, pero no sabíamos que era élquien había caído por las escaleras, creí que era otra persona, cuando meacerqué y lo vi tirado no lo podía creer”.

Pasadas las 19 horas de ese día falleció en Clínica de Los Arcos, enel barrio porteño de Recoleta, donde había sido derivado a la mañana trasrecibir las primeras curaciones en el Hospital Argerich.

El Mariscal se fue a los 73 años pero los ídolos no tienen edad y soninmortales. Roberto se fue y con él se llevó una parte de la historia del fútbolargentino.