ESTADOS UNIDOS

¿Quien ganó (y quien perdió) en el Supermartes?

El pasado martes primero de Marzo, para los Estados Unidos fue el “Supermartes”, donde doce estados votaron a la vez en las primarias por el cargo público más poderoso del mundo.

¿Quien ganó (y quien perdió) en el Supermartes?
El Diario Sur

El pasado martes primero de Marzo, para los Estados Unidosfue el "Supermartes”: en él, doce estados norteamericanos tuvieron ensimultáneo sus elecciones primarias, en las que decidieron a que candidato apoyarpara que represente a los dos partidos hegemónicos en las próximas eleccionesal puesto más poderoso del mundo.

Si bien las primarias continúan, el resultado delSupermartes ha servido históricamente como un termómetro preciso. Desde losaños ’70, siempre que un candidato obtuvo una victoria abrumadora en losestados que participaban del Supermartes, resultó ganador de la nominación.Pero además, al participar votantes de varios estados diferentes, también suelefuncionar como una encuesta que refleja mejor la intención de voto a presidenteque las primarias celebradas en un solo estado.

Y sí bien este Supermartes 2016 contó con menos estadosparticipantes que el "GigaTuesday” de 2008, dejó claros indicios de laintención real de voto para los candidatos de ambos partidos. Y dejó, porsupuesto, ganadores y perdedores.

Quizás la única ganadora incuestionable haya sido lacandidata demócrata, ex primera dama, ex senadora y ex secretaria de estado,Hillary Clinton. La interna demócrata presentó solamente dos candidatos, ella yel septuagenario senador de Vermont Bernie Sanders, un personaje atípico en lapolítica norteamericana. Sanders se autoproclama socialista en un país donde lapalabra es casi un insulto, toca fibras ultrasensibles del electorado conservador,e inclusive dentro del Partido Demócrata es un outsider. Antes de que empiece el primer round electoral, muchostomaban su candidatura casi como un testimonial.

Pero ‘Bernie’ perdió por un margen ínfimo en el primerestado donde hubo internas y ganó en el segundo, poniendo en jaque unacandidatura cantada. Por eso, para Hillary –y para el establisment del partidodemócrata-, haber conseguido triunfos en ocho de los doce estados delSupermartes, contando entre ellos a los que más delegados entrega, fue sin dudaun triunfo. Difícilmente pueda Sanders revertir la distancia que tomó Clinton,quien salió fortalecida de la contienda al haber demostrado la capacidad deconservar la base electoral de Barack Obama.

Sanders también tiene derecho a ubicarse en el lote de losganadores. Más de una vez, antes de comenzadas las primarias, había argumentadoque su objetivo no era la presidencia, sino la difusión. Gracias al arrastreinnegable de su figura, materializado en triunfos en cuatro de los estados votantes,logró instalar su agenda y transformar su apoyo en una ficha de negociaciónvaliosa.

Sí tras el primero de Marzo, el Partido Demócrata consiguióerguirse y dar una imagen de unidad y solidez, en las filas republicanas, elSupermartes fue una catástrofe.

La carrera por la nominación en el Partido Republicano ya seauguraba sangrienta en el momento en el que dieciséis candidatos distintos sepresentaron a competir. Y entre ellos, la ineludible figura de Donald Trump, elultramediático magnate inmobiliario que con su discurso efectista y plagado deprejuicios consiguió seducir a la mayor parte del electorado conservador,desilusionado con la dirigencia del "Grand Old Party” –como se conoce alPartido Republicano-, y sediento de revancha tras ocho años de administraciónObama. El Supermartes, donde obtuvo triunfos holgados en ocho estados, lo dejocasi al borde de obtener la nominación. Lo que en la dirigencia republicana,equivaldría a servirle la presidencia en bandeja a Hillary Clinton, quienvencería holgadamente al multimillonario en una elección presidencial. Cuatroaños más de gobierno demócrata, con una economía en franca recuperación y un expresidente que deja el cargo con altísimos niveles de aprobación, significaríanun golpe letal para un partido que aparece a la deriva.

La dirigencia del Partido Republicano se ha pronunciadodesde un principio en contra de la candidatura de "the Donald”, y ha intentadoactivamente boicotear su campaña. No solo creen que perderá frente a Clinton,sino que estiman que incluso ganando élla presidencia se verían desfavorecidos, ya que Trump sólo responde aTrump. La única alternativa que pareciera quedarle al GOP para que elempresario no acceda a la nominación, es la de una alianza entre los doscandidatos que corren en segundo puesto, Ted Cruz y Marco Rubio. Pero dentro deese tándem, es Cruz –referente del Tea Party, el ala de ultraderecha delpartido- quien tiene la pisada más fuerte y quien dirigiría la fórmula. Elremedio, para el Partido Republicano, es peor que la enfermedad; desconfían deTrump, pero le temen a Cruz. En el Supermartes, han sido los máximosperdedores.