Sergio Goycochea consiguió todo lo que un futbolista busca:jugar en equipos grandes, defender los colores de la Selección, disputar unMundial y, además, quedar en la historia. Nació el 17 de octubre de 1963 yconfiesa que desde chico sentía admiración por el fútbol. "Siempre supe que ibaa jugar en una cancha repleta de gente. Responsable de la eliminación de laSelección Azzurra del Mundial de 1990 que se disputó en Italia, e incluso inspiradorde la famosa frase "Siamo fuori della copa afirma que la gente le continúademostrando su cariño como si hubieran pasado solo cuatro años de eseacontecimiento.
-¿La gentete sigue felicitando por los penales que le tapaste a los italianos?
-La gente noolvida y hasta el día de hoy me felicitan, como si fuera algo que pasórecientemente. Que me sigan recordando y me demuestren tanto cariño, me damucha satisfacción.
-¿Quédiferencias ves entre el seleccionado que vos integraste y el actual equipoargentino?
-Para laCopa América ganada en 1991 fuimos con un plantel de 22 jugadores donde 20jugaban en el país. Recién dos años después la mitad de ellos ya estabanjugando en el exterior. Hay muchas diferencias pero creo que actualmente tenemosun muy buen equipo, faltan aceitar un par de cosas.
-¿Porejemplo?
-Que losjugadores se conozcan más. Vienen una vez cada tanto a jugar y eso provoca queno se entiendan en algunas jugadas. Igual creo que este equipo va por el buencamino, que está encontrando la fórmula, sobre todo, en estos últimos partidos.De todas formas venimos de dos finales, en el Mundial y la Copa América, noganamos pero llegamos a esa instancia que hace rato no se daba.
-¿El arcoargentino está bien cubierto?
-Sí, Romeroes un gran arquero y lo demuestra cada vez que sale a la cancha. Me parece queencontramos quien cubra nuestro arco en la Selección y de forma indiscutida. Detodas formas, nunca se sufre solamente por los arqueros porque los partidosnunca se perdieron por ellos, sino por cuestiones que van más allá del arco.
-¿Quéarqueros actuales te hacen recordar avos?
- SebastiánSaja se me parece mucho, aunque tiene mejor pegada de lo que tenía yo. Chichizolatambién, que le tocó jugar en un momento muy importante con una presión muygrande y demostró condiciones. Creo que ellos dos son con los que más meidentifico.
-¿Qué opinasde Messi?
-Que es unamonstruo y creo que va a sacar la personalidad que hace falta para hacernosganar algo, está más maduro. No me gusta que traten de compararlo todo eltiempo con Maradona porque no son iguales, eso se sabe.
-¿ConMaradona te seguís hablando?
-De tanto entanto, mantenemos el vínculo. Para mí es un amigo y compartimos cosas fuertescomo los mundiales y la conducción de su programa.
- ¿Te diste cuenta rápido de lo que sentías por el fútbol?
-No puedo señalar un momento, pero era muy chiquito. Crecí en unpueblo, había tres canchitas por cuadra. La pelota era lo más fácil, lo máscomún, el regalo que todos teníamos al alcance de la mano. Estar en la calle nosólo no era peligroso, sino que era muy importante y formativo, muy distinto delo que pasa hoy. Los chicos de hoy viven en otro ambiente socio-cultural, susvidas conviven todo el tiempo con innumerables riesgos. Antes, con totallibertad, uno volvía del colegio y simplemente se iba a la esquina a jugar alfútbol con los amigos del barrio. La calle era escuela en muchos aspectos. Hoyeso no pasa. La pasión estaba igual que ahora, pero el contexto permitíadesarrollarla y llevarla a la práctica.
-Da la sensación de que añorás esa vida de barrio
-Ojalá la pudieran tener mis hijos. Ser padre en este tiempo es muydifícil, es mucho más fácil equivocarse ahora que antes. Los chicos tienenacceso a una cantidad de cosas que nos obligan a estar atentos todo el tiempo.Hay que tener presencia constante, la información que manejan es incalculable;los vínculos y las relaciones que tienen, también; eso es muy sano en tanto yen cuanto lo puedan manejar, pero en general, los chicos no están preparadospara tanto.
-¿Tus papás te apoyaron cuando decidiste arrancar a jugar?
-Sí. Me apoyaron mucho en todas las decisiones que tomé, además eramuy bueno en el colegio entonces como que había un intercambio entre las dospartes. Siempre me acompañaron y creo que eso ayudó mucho a que me convierta enel arquero que fui.
-Jugaste un deporte de equipo, pero en un puesto individual. ¿Cómo seconjugaba eso?
-Nunca me costó, lo viví sin preguntármelo, jamás marqué ni memarcaron esa diferencia. En cada equipo que estuve me sentí parte del grupo ytrabajé como uno más. Entiendo que es un puesto diferente, podes usar lasmanos, te vestís distinto, y hasta te entrenás por tu parte y con ejerciciosindividuales. Pero fuera de eso, el manejo de las demás situaciones es igualpara los jugadores que para el arquero. Debés responder a la misma autoridad:los horarios y las obligaciones son iguales para todos.
-¿Qué fue lo más difícil y lo más lindo de ser arquero?
-Mentalmente, tenés que aceptar que si el riesgo te llega, lo salvásvos o no lo salva nadie. Estás muy expuesto todo el tiempo y eso es un grandesafío, pero a la vez una gran oportunidad. Depende de vos tomarlo de unaforma o de la otra. Siempre te van a meter un gol, podés zafar un partido,quizá varios, pero en algún momento te lo van a meter. Aunque cueste aceptarlo,tenés que convivir con eso.
-¿No tepreguntan hasta el día de hoy cuál cómo hacer para atajar penales?
- Millones de veces y en muchos idiomas. Cuando estaba en actividad,decía que lo iba a contestar después del retiro. Pero no hay secreto. Es unaconjunción inexplicable de lo anímico, lo psicológico y lo técnico. Necesitásuna gran salida de piernas porque es una jugada que no permite caminar el arco,hay que dar un paso y volar. Luego juegan la personalidad, la frialdad, laintuición.
-¿Qué tan complicado es encontrar el equilibrio, entre los momentosbuenos y malos, siendo futbolista?
-La familia es fundamental, es el refugio de cualquier persona. Estápara acompañar en la alegría y para sostener en la tristeza. Fuera de eso,siempre me obligué a no entusiasmarme de más cuando las cosas me salían, y a nocastigarme demasiado frente a los errores. Podría decir que fue un ejercicio deautoeducación.La profesión es dura, el puesto es ingrato: por lo tanto, hay quesepararse un poco de las emociones que el fútbol despierta en la gente.
-¿Alguna vez alguien te recriminó no haber podido atajar el penal definal en Italia?
No con mala leche, pero sí con pena. Hasta yo me asombro de larelación con la gente, es algo especial. La gente todavía me agradece lasatajadas y me dice que en el 90 fuimos campeones y no, salimos segundos.
-¿Te costó absorber aquella fama?
-Sí. Me costó y me cambió la vida. Nadie está preparado para la fama,sencillamente porque nadie es famoso antes de serlo. No me desequilibró comopersona, pero me movilizó cosas internamente. La fama pesa, pasa y a veces teconfunde. Si no la asimilas, pesa. Llegas a creer que el mundo es eso frívoloque te toca vivir. Después pasa. Sólo perduran las excepciones.
-¿Tuviste algún gran papelón como jugador?
-Siendo suplente de River, salí del banco para festejar un gol de laLibertadores 86, pisé una valla y me esguincé. Por suerte no tuve que entrar.
-¿Tenés pasión por otro deporte?
-No, pero me engancho con los grandes acontecimientos: Los Pumas, elbásquet. Pasión por ver, no por jugar.
-¿Por qué elegiste ser periodista en vez de entrenador, por ejemplo?
-Nunca me sedujo ser técnico o empresario, no sé, prefería serpreparador de arqueros, una profesión que acá no está muy desarrollada. Elperiodismo deportivo siempre me gustó. Decidí encararlo seriamente, estudié yempecé con la filosofía de Merlo: paso a paso.
-¿Fuiste buen alumno?
- Muy bueno. La fama me aumentó la responsabilidad. Sin pecar depedante, sabía que no era uno más. No quería que los pibes pensaran que venía agarronear el título por mi nombre. Aumenté la exigencia e hice el curso a fullen el instituto de Quique Wolff.
-En esta etapa de conductor, ¿ Es una pasión parecida al fútbol?
-Es mi nuevo lugar, obviamente, no es como el fútbol pero me sientomuy cómodo, tengo mucho para dar y por crecer.






