ENTREVISTA

Héctor Baldassi: "Te recibís de árbitro cuando dejás de serlo"

Para muchos, el mejor árbitro argentino de este siglo. El origen de su apodo, el jugador que no fue, el médico que no fue, su llegada al referato, sus mejores momentos, sus reflexiones y esa pregunta que escuchó mil veces y ahora contesta en su último libro: “¿Qué cobrás?”.

Héctor Baldassi: "Te recibís de árbitro cuando dejás de serlo"
El Diario Sur

Héctor Baldassi nació en Córdoba en 1966. Dirigió enPrimera División entre 1997 y 2011. Fue arbitro de un Mundial sub 20, en losJuegos Olímpicos de Beijing en 2008 y el Mundial de Sudáfrica 2010, el cenit desu carrera, según él define. Dirigió 18 superclásicos -entre ellos la semifinalde vuelta de la Copa Libertadores en 2004- y es el único referí que impartiójusticia en todos los clásicos del fútbol argentino. Con su estilodescontracturado pero firme, obtuvo el reconocimiento del mundo del fútbol. En2013 fue elegido como Diputado Nacional del PRO por su provincia, cargo que lotendrá ocupado hasta 2017. En marzo debutó como comentarista del últimosuperclásico y su autobiografía, llamada "¿Qué cobrás?", está en laslibrerías desde hace un mes. Con ustedes, la Coneja.

—¿En qué se parecen tu trabajo actual como diputadonacional y el anterior como árbitro de fútbol? Ambas conllevan una gran exposiciónmediática.

—Sí, la exposición que yo tenía cuando era árbitro es lamisma. Si trazamos un paralelismo entre mi carrera como árbitro y la política,la exposición es exactamente la misma.Pero son dos cosas distintas: antes tomaba decisiones de forma particularadentro de un campo de juego y ahora las tomo participativamente en un bloque ya través de un partido.

—¿Qué satisfaccioneste dio el arbitraje?

Me permitió conocer el mundo y poder vivir de algo que unosiempre añoraba cuando era joven, que es la redonda. Me brindó ese placer y esasintonía con el fútbol, además de haber llegado a lo máximo, dirigiendo en losJuegos Olímpicos de 2008 y en el Mundial 2010.

—¿Jugaste al fútbol dechico?

Sí, en Huracán de Córdoba, el club del cual soy hincha. Juguéprimero en la ciudad de Córdoba y a los 16 volví a mi pueblo, Río Ceballos, ajugar en la primera. A veces me permitía generar algún dinero extra, pero no sepodía vivir de eso. Después del colegio estudié dos años de Medicina, pero mepeleé con la jefa de cátedra de Física y me fui a vivir a Buenos Aires sinsaber qué hacer, era junio de 1986. Ahí me tuve que empezar a solventar lasnecesidades básicas, como la comida y la pensión. Todo eso me hizo ir a la casade mi amigo Marcelo Cañete, que es árbitro. Yo lo acompañaba todos los fines desemanas a las canchas, donde él dirigía ligas infantiles y hacía de asistenteen partidos de la D y la C. Él me fue metiendo, durante tres años estuvodiciéndome que me anote en el curso y yo no quería saber absolutamente de nada,pero ante tanta insistencia un día me anotó en AFA y me sentí en la obligación de ir para no fallarle.Cuando empecé la carrera descubrí en el arbitraje una profesión que realmenteno conocía y que a partir de esa llegada despertó mi verdadera vocación, que estocar el pito.

—¿El apodo "Coneja”viene de esa época?

(Se ríe) —Nooo, viene de los cinco años, cuando iba alJardín. Tenía una bolsita que llevaba un aplique de un conejo y ahí fue cuandolos padres me empezaban a decir "ahí va la conejita” y desde esa edad me quedóconeja. Cuando empecé a dirigir primera, en el 97, una vez volví a Córdoba yestaba Walter Nelson y un tipo le dijo "cuidado con la Coneja, mirá que esnuestro” y cuando se enteró que hablaba de mí empezó a desparramarlo por todoslados. Antes de eso, eran muy pocos los que sabían que me decían así. Leparecía muy gracioso a los medios y alos porteños, entonces empezaron todos a apodarme. Es algo que ya iba conmigo.

—Gracias a tu paso porlos medios se te recuerda también como alguien divertido, como cuando lehiciste ese famoso chiste a Alejandro Fantino en Mar de Fondo y que hoy es muyrevisitado en YouTube. ¿Te considerás un tipo gracioso?

—Soy un tipo sencillo y divertido. Siempre dije que alarbitraje hay que desmitificarlo cuando se llega a dirigir en Primera División,que no pasa por ser serio o peinarte con gomina y tener cara de culo, sino quepodés tener personalidad y autoridad desde otras formas. Traté de transmitir seguridad y respeto en el campo dejuego teniendo fallos acertados y sobre todo haciéndoles saber a los jugadoresque los podés retar y decirles que se están equivocando y a la vez tener una sonrisa en la cara. Esefue un desafío que me propuse cuando empecé mi carrera en Primera División. Alo mejor, mi carácter y mi forma de ser me ayudaron a ser así dirigiendo y lograr ese sueño que es llegar a Primera. Alo mejor muchos pensaban que no lo iba a poder lograr, pero creo que con elcorrer de los años fui logrando esta credibilidad y esta autoridad pero nodesde el lado del autoritarismo.

—¿Existe una líneaentre árbitros más autoritarios y otros más flexibles, entre castrillistas y lamolinistas, por así decirlo?

—Me parece que esa es una disputa periodística. Yo creo quetodos en el arbitraje queremos hacer las cosas bien y queremos tener aciertossobre las jugadas. Hay modismos y formas pero cada uno tiene su estilo y somosdiferentes a la hora de conducir un partido de fútbol. Yo siempre sostuve quehay que conducirlos con una inteligencia que te de la capacidad de disuadirconflictos, de poder saber dónde puede haber problemas, de poder acertar laubicación y la decisión que tomás en base a eso, así como ser creíble a la horadel fallo. Son cosas que el aprendizaje te va dando. No pasa por Lamolina oCastrilli, pasa por cada uno, por tener la capacidad de conducir el partido sinsoslayar las reglas.

—Dirigiste 18superclásicos, entre ellos el partido de vuelta de la Semifinal de laLibertadores de 2004. ¿Cómo recordás esa noche?

—Lo recuerdo como un partido bisagra y muy trascendental parami carrera, porque lo veía el mundo entero y porque era un encuentro que veníacon un desarrollo bastante particular en el partido de ida, donde hubo arañazosy cuestiones de mal desempeño arbitral que hicieron que ese partido tuvierauna atracción extra más allá del Boca-River. Todas esas cosas le dieron unaemotividad importante. Uno se preparó para lo mejor y gracias a Dios esa nochelas cosas salieron bien. Uno superó con creces las expectativas que habíagenerado. Gracias a ese tipo de cosas logré la suficiente aceptación en elmundo del fútbol, de dirigentes, jugadores, técnicos, preparadores físicos y laprensa.

—Pese al respeto obtenido por vos y muchos de tus colegas, parece que los hinchas nunca paran de quejarse de los arbitrajes...—Es que el árbitro se recibe de árbitro cuando deja de ser árbitro. Ahora me las se todas, lo veo en la tele y digo "esto es así” (se ríe). Pero en ese momento era un aprendizaje partido a partido. Porque también el árbitro tiene que superar una gran barrera que es la sospecha, porque se puede equivocar, somos personas y por ende falibles. Pero cuando te equivocás y esa equivocación no deja traslucir malos pensamientos sino que demuestra que fue un error involutario, el árbitro se volvió creíble, ya es una persona respetada. Es una barrera difícil de superar y de tener en su currículum, pero cuando llegaste a esa instancia, te recibiste de árbitro. Julián Franzil.

@franzzzzo