Esteban Echeverría | vecino | Trabajo | Monte Grande

Vecino emigró a México y creó un negocio que es furor

Trabajó para series de Amazon, quedó atrapado en un tiroteo narco, tuvo dengue y Covid-19, y soportó una inundación. En un año pasó de no tener nada a ser un exitoso emprendedor.

Su nombre es Homero Sitner (24) y hasta hace poco tiempo era vecino de Monte Grande. Tenía trabajo estable y un buen sueldo, pero se animó a salir de esa zona de confort para probar suerte en el exterior y descubrir algo más; una aventura que nunca está a la vuelta de casa.

Eso que Homero buscaba lo encontró en México. Aterrizó en septiembre de 2019, y desde entonces hasta hoy vivió incontables experiencias: de quedarse sin un peso a tener un exitoso emprendimiento gastronómico; vivir en carne propia la hostilidad del narcotráfico, trabajar con actores de renombre en series de primer nivel, y más. Mucho más.

“Me vine a probar suerte, no tenía idea qué iba a hacer. Apenas llegué me puse a trabajar en Ciudad de México, como extra de series y películas. Fui de caradura”, contó el vecino a El Diario Sur.

Consiguió actuar en la serie que Amazon Prime Video está realizando sobre la vida de Diego Armando Maradona. Tuvo un buen desempeño e hizo buenas migas con otros actores argentinos, como Nicolás Furtado (Diosito, en “El Marginal”). “En mi vida pensé que iba a juntarme a cenar con él y con otros actorazos”, agregó Homero.

Después de este rodaje consiguió un puesto en otra serie, también de Amazon, que se filmaría en la costa del Océano Pacífico. Al poco tiempo de comenzar el trabajo, se suspendió por el inicio de la cuarentena, a principios de 2020.

Encantado con la locación, Homero decidió no subirse al avión de regreso a la capital. Con otros compañeros del rodaje se quedaron haciendo dedo y conociendo las playas del Pacífico.

“Un día llegamos a San Patricio - Melaque, que es donde estoy viviendo ahora, y nos encontramos con un pueblo entero de fiesta. Estaba todo cerrado y acá la gente festejaba San Patricio, que se celebra nueve días seguidos. No me podía entrar en la cabeza lo que veía, y decidí quedarme acá”, detalló. Desde el 15 de marzo, Melaque es su nuevo hogar.

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Nuevo hogar. Homero se enamoró de las playas del Pacífico durante un rodaje frustrado por la pandemia.  

Nuevo hogar. Homero se enamoró de las playas del Pacífico durante un rodaje frustrado por la pandemia.

A Homero lo ayudó mucho la hospitalidad de la gente que fue conociendo durante su aventura, mientras la cuarentena golpeaba la economía y las oportunidades para trabajar eran escasas. Semana a semana, el bolsillo apretaba cada vez más.

“Yo estaba quedándome seco. Uno de los chicos con los que me quedé desde el rodaje, Nicolás, se puso a vender panes en la playa. Él no sabía nada de panadería, y le dije que lo ayudaba”, contó.

La necesidad de ese momento les abrió camino a lo que sería su nuevo futuro: “Empezamos a vender de lunes a lunes. Teníamos un horno prestado, un local que nos dejaron dos meses gratis, nos prestaron un tubo de gas y así arrancamos. Todo lo que hacíamos lo vendíamos, son comidas novedosas para la gente de acá. Después sumamos choripanes”.

La idea gastronómica funcionó a la perfección, y rápidamente fue bautizada como “El Toque Argentino”, una panadería con espíritu del conurbano, pero pensada para paladares de Centroamérica.

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Emprendimiento. Homero (izq.), junto a su socio, Nicolás, en la panadería “El Toque Argentino”. 

Emprendimiento. Homero (izq.), junto a su socio, Nicolás, en la panadería “El Toque Argentino”.

Salen a vender sus delicias a la playa, el fuerte turístico de Melaque: “Nos empezó a ir muy bien, más cuando de a poco la gente volvió a la playa los fines de semana”, dijo el vecino de Monte Grande. Pero no todas fueron buenas noticias.

En agosto de 2020 la ciudad padeció inundaciones por una tormenta tropical. Perdieron todo y tuvieron que volver a empezar. Al poco tiempo, Homero contrajo dengue y estuvo delicado, y ya en enero de este año también se contagió de Covid-19. Con todas estas contras, igualmente salió adelante.

La panadería creció y creció. Se sumaron más argentinos y mexicanos. De vender en la playa pasaron a hacer catering para eventos, e incluso ampliaron sus ventas a las dos ciudades linderas a Melaque. Al principio eran panes, medialunas y choripanes; ahora tienen todo un menú con variedades. Un éxito con todas las letras.

Y aunque Homero supo aprovechar estas oportunidades, con esfuerzo y ganas de progresar, también lidia con otras realidades, como la presencia del narcotráfico mexicano en las calles: “En diciembre volvía a mi casa caminando con un amigo, y de repente dos autos cruzan a uno, bajan dos con metralletas y empiezan a los tiros. Yo estaba a cinco metros de eso. Fue un ajuste de cuentas. Lo mataron y lo dejaron ahí. Nunca vi algo así, te hace caer en la realidad”, dijo.

Con todos estos ingredientes puestos en la balanza, Homero asegura que encontró en México un nuevo hogar donde seguir construyendo su vida: “No me veo volviendo a Argentina al corto plazo, por lo menos en 5 o 10 años. El negocio es muy próspero, crecimos mucho, estamos invirtiendo y nos va muy bien, todo esto solo en un año de trabajo. Pasé de no tener nada de plata a estar viviendo muy cómodo”, confesó.

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