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Vendía productos puerta a puerta en Monte Grande y ahora es multimillonario

Creció en La Matanza, junto a su humilde familia. Se reinventó entre crisis y formó su propia empresa. Hoy vive entre los lujos de Mónaco.

Jorge Gómez (61) era un vecino más del barrio. Creció en una casa prefabricada de Lomas de Mirador, en La Matanza, junto a la humildad de su familia. Hoy, este hombre vive entre los lujos del Principado de Mónaco, es dueño de una empresa de materiales eléctricos y asegura que todo lo que ganó en su vida fue gracias a la persistencia y empeño en su trabajo.

“Éramos pobres y yo lo que quería era hacer plata para cambiar esa vida. Y hacía cualquier cosa”, contó Gómez en diálogo con Revista Noticias. Desde adolescente descubrió que era bueno vendiendo productos, incluso si hacía falta ir casa por casa a ofrecer sus ítems.

Gómez se describe como un hombre con convicción, y por eso siempre se dedicó a emprender por su cuenta, escuchando a gente más experimentada y asociándose con gente de confianza. Tuvo un local de bijouterie, una pizzería, fabricó mousse de chocolate, vendió fiambres, entre otras cosas. Los proyectos fueron y vinieron, pero la esperanza de "pegarla" se mantenía intacta.

Entre todos esas ideas, un vecino suyo le ofreció que se encargue de vender automáticos de tanques de agua. Tenía 2000 unidades en stock, y las vendió en un mes. Quiso dar un paso más e invirtió todo lo que tenía en esta industria, pero lo golpeó la crisis después del 85' y casi cae en la quiebra. La gente ya no compraba.

“Me fui a otro barrio. En la otra punta del conurbano salí a vender casa por casa. Hasta mi vieja salió a vender, le armé una hoja con todo lo que tenía que decir y nos íbamos todos a Monte Grande”, contó Gómez, que con el servicio directo en la ciudad sí pudo salir adelante. "Los instalaba, los daba a pagar, vendía un montón y ganaba mucha más plata”, continúa.

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Así logró hacer crecer la empresa que hoy lo convirtió en millonario: Roker, una firma que vende materiales eléctricos y tiene más de 100 empleados.

Se mantuvo como una Pyme en ascenso hasta el 2001, cuando con la crisis del corralito se fundió la empresa que lideraba el mercado, dejándole vía libre a Gómez: “Me cambió la vida estar en el momento justo en el lugar justo, pero también fue fundamental saber escuchar y tener menos miedo que los demás, esa es la clave de mi éxito”.

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