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El lado B: las elecciones desde la mirada de los trabajadores del correo de Monte Grande

En Monte Grande funciona una planta que es clave para el desarrollo de los comicios. Este año los resultados se conocieron antes de lo previsto.

Presentarse en las escuelas, entrar al cuarto oscuro y poner el sobre en la urna es solo el deber individual de los ciudadanos, sin embargo nada de esto sería posible de no ser por la ardua tarea de los trabajadores del Correo Argentino de Monte Grande, la empresa encargada de distribuir, recolectar y custodiar las urnas.

Las responsabilidades comienzan temprano con la derivación de los trabajadores desde las plantas del Correo Argentino hasta las escuelas que se les indique. Acompañados por Gendarmería, custodian que las urnas lleguen a destino, abren los establecimientos y las reparten. La primera parte de la labor está hecha: aunque luego deben volver a las cinco de la tarde, una hora antes del cierre de los comicios.

Una vez que el presidente de mesa y los fiscales cuentan los votos, los empleados del Correo Argentino cargan los datos en una computadora y emiten un telegrama. Luego se llenan las urnas con los votos, se le pone la faja de seguridad, la firman los encargados de las mesas correspondientes y vuelven a las plantas de la empresa.

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La tarea se repite dos veces cada un par de años y a pesar de su simpleza es un pilar fundamental de la democracia. A veces la jornada se extiende más de lo previsto. “En la escuela que me tocó trabajar había una presidente de mesa que no querían que la ayudemos por desconfianza. Eso nos demoró mucho las cosas”, comentó Sergio Monzón, jefe de Encomiendas del Correo Argentino de Monte Grande, que recuerda: “Terminamos a las diez y media en esa escuela. Después hubo otros que terminaron a las doce”.

Otros tipos de inconvenientes suelen interceder durante ese domingo electoral. “En mi colegio faltaron solo dos presidentes, pero como una de las mesas tenía un suplente pudimos reemplazarlos rápido”, expuso Monzón, trabajador de la CDD de Monte Grande, que reconoce las rispideces que la falta de compromiso produce: “Para la mesa faltante, tuvimos que conseguir a alguien de afuera. Quejándose y todo, tuvo que aceptar igual”. A pesar de todo, la rueda nunca deja de girar en nombre de la democracia.

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Sergio Monzón, jefe de Encomiendas.

Sergio Monzón, jefe de Encomiendas.

La planta de Fair, clave para la distribución de telegramas

El escrutinio provisorio comienza y finaliza en las escuelas, sin embargo son los operarios del Correo Argentino quienes, una vez en planta, escanean el telegrama de cada mesa y lo transmiten a la sede central. En la región, esta labor se realiza en la planta del Correo Argentino ubicada en la intersección entre la calle Antonio Cervetti y la avenida Fair, en Monte Grande. Para mantener la seguridad del voto, las imágenes de los telegramas están encriptadas y circulan por una red virtual privada.

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