Esteban Echeverría | palomas | Colombófila | Monte Grande

Tras el caso de la paloma mensajera hallada en Monte Grande, la opinión de los expertos en colombofilia

Un vecino de Monte Grande encontró este lunes una paloma mensajera en su casa. Todo sobre una disciplina que apasiona a mucha gente.

El último lunes un vecino de Monte Grande solicitó ayuda en redes sociales para dar con el dueño de una paloma mensajera que apareció en el patio de su casa. El ave tenía un anillo en su pata con el nombre Alberto, por lo que Marcelo Marques, quien la encontró, comenzó la búsqueda.

Sin embargo, luego de múltiples consejos, el hombre relató que debía irse a trabajar y que la dejaría en una caja afuera de su vivienda, esperando que el ave retome su camino. A su regreso, contó, la paloma ya no estaba.

El Diario Sur se comunicó con la Federación Colombófila Argentina (FECOAR) para conocer un poco más sobre estas aves y sobre cómo la cualidad única de saber retornar al lugar de origen que tienen este tipo de palomas abrió las puertas a un deporte Olímpico.

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La paloma "de fantasía" hallada por un vecino de Monte Grande en el patio de su casa.

La paloma "de fantasía" hallada por un vecino de Monte Grande en el patio de su casa.

Si bien en una época eran utilizadas para enviar mensajes, como su nombre lo indica, hoy son criadas para una actividad recreativa que involucra a clubes de todo el país. Fabián Prostman es miembro de la Asociación Colombófila de Lomas y trabaja en la Federación nacional, y explicó que las palomas mensajeras son una especie particular, distinta a las palomas que se ven en las calles a diario.

Además, existen palomas de “fantasía” y las de competencia. Las primeras son aquellas que tienen nombres en sus anillos, como la encontrada en Monte Grande, y pertenecen a criadores privados, por lo cual se torna difícil encontrar a su dueño. En cambio, las palomas con anillos numerados y con las iniciales FCA corresponden a las utilizadas para competición.

Prostman indicó que en la página oficial de la Federación Colombófica hay un buscador donde pueden ingresarse los datos de la paloma y así poder comunicarse con el club más cercano al dueño, que va a poder recuperarla.

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Fabián Protsman, miembro de la Asociación Colombófica Argentina con una de sus palomas

Fabián Protsman, miembro de la Asociación Colombófica Argentina con una de sus palomas

Clubes

En Argentina hay repartidos clubes de colombófila en diversas regiones, y todas las semanas se realizan competencias en las que las aves son liberadas con el fin de que retornen a su lugar de origen.

Cada paloma reconoce el camino y trata de volver lo más rápido posible a su palomar. En una de las patitas lleva un chip electrónico y una vez que entra al palomar se constata la hora, los minutos y los segundos que tardó. Después hay un sistema de cálculos y automáticamente se conocen los resultados de cuál es la ganadora.

Las palomas “mensajeras” tienen la habilidad natural de retornar al lugar en el que nacieron y es por eso que son criadas desde pichones por los colombófilos. Según estimó Prostman, un palomar pequeño cría de 30 a 40 palomas, mientras que uno grande llega a tener entre 150 y 200.

En esta línea, destacó la importancia de que los animales estén en espacio adecuados, con buena luz y ventilación, para garantizar su bienestar. Además, es necesaria una buena alimentación y el control veterinario como con cualquier otra mascota.

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Palomar.

Palomar.

Enfermedades

En torno a las palomas circula el mito de que transmiten enfermedades y algunas personas hasta las llaman “ratas con alas”. Sin embargo, Prostman aclaró que no es así. Las palomas pueden padecer dos enfermedades: el paramixuvirus, que es una enfermedad neurológica y la triquimona. Ninguna de ellas, recalcó, se transmite a los seres humanos.

Con el control adecuado y un calendario de vacunación completa las palomas pueden gozar de una buena salud y, sobre todo, estar aptas para participar de las competencias. Al respecto, Prostman señaló que deben presentar las respectivas libretas sanitarias al SENASA, que se encarga de transportar a los animales a los puntos de largada.

¿Cómo participar?

Aquellas personas que estén interesadas de participar de las competencias, o ser parte de la colombofilia, pueden comunicarse con la FECOAR, que los asistirá para dar sus primeros pasos e, incluso, adquirir de allí un grupo de pichones para comenzar con su crianza.

“Siempre les recomendamos que empiecen con pocas palomas, así aprenden bien el manejo, las enfermedades, lo que sea alimentación y cuidado”, relató el colombófilo lomense, que invitó a participar de este deporte que ya cuenta con un representante en el Comité Olímpico. En consonancia, informó que no se trata de un deporte costoso, ya que como se puede iniciar con pocas palomas su cuidado no demanda mucho dinero.

Por último, invitó: “el que nunca tuvo la posibilidad de criarlas desde chiquitas y verlas crecer, enseñarles o estimularlas a volar y que después de tantos kilómetros vuelvan a nuestras casas y verlas llegar... es una sensación que no se puede explicar, la tienen que vivir”.

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